Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 24 de febrero del 2026.

​En la industria energética mexicana, parece haber trabajadores de primera y de segunda, al menos así se ve bajo la miopía administrativa de Petróleos Mexicanos.

La reciente negativa rotunda por parte de la Subdirección de “Capital Humano” a la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas (UNTYPP) no es solo un portazo administrativo; es una afrenta a la lógica constitucional y un acto de discriminación laboral que huele a rancia política de exclusión, si, porque el aumento salarial no puede ser solo para un sindicato o para cierto grupo de trabajadores de una organización sindical.

​Resulta irónico, por no decir sarcástico, que la oficina dirigida por Christopher Valenzuela Ponce sea supuestamente de “Capital Humano”, pero que de humanista no tiene absolutamente nada por el tono de burla con el que se rechazó la solicitud de un aumento salarial por parte de la dirigencia de la UNTYPP, que encabeza su secretario general, Martín Ruiz, lo cual no es un favor, sino un derecho, y que debe reflejarse en su pago.

Al negar este incremento a los técnicos y profesionistas, tanto activos como jubilados, la paraestatal envía un mal mensaje; la especialización y el conocimiento técnico no valen lo mismo en la línea de responsabilidad, cuando en realidad, obreros, guardieros, especialistas, técnicos y profesionistas, son el engranaje que mantiene viva la soberanía energética de este país.

No hay forma de explicar que tras una revisión salarial general, el Consejo de Administración de Pemex, cuya directora es Marcela Villegas Silva, siga “deshojando la margarita”, esperando su visto bueno exclusivamente para la UNTYPP, esta vacilación no es prudencia financiera, es una táctica política de desgaste.

Al otorgar beneficios a unos, y negarlos a otros dentro de la misma estructura productiva, Pemex viola el principio de igualdad, los técnicos y profesionistas son quienes operan la inteligencia estratégica de la empresa, tratarlos como ajenos a la “familia petrolera” es desconocer quiénes sostienen la viabilidad técnica de los pozos y las refinerías, así como de los procesos energéticos con los que se sostiene una parte de la economía financiera de México.

Además, negar el aumento a quienes ya dieron su vida por la empresa es una falta de ética y de respeto que raya en lo inhumano.
​El tono de la reunión sostenida con el funcionario Christopher Valenzuela refleja una gestión que confunde la administración pública con el mando de una hacienda particular, los derechos constitucionales no están sujetos al humor de un funcionario ni a la voluntad de un consejo que ignora que la ley es pareja, y es que, si ya hubo una revisión salarial para el sector obrero, no hay ningún motivo para segregar a la UNTYPP.

La respuesta parece ser el castigo a la autonomía sindical y a la voz crítica de quienes no se alinean al silencio oficialista, Pemex no puede presumir soberanía energética mientras pisotea la dignidad de sus cuadros más capacitados, la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (NTYPP) no está pidiendo dádivas, exige lo que por derecho les corresponde.