Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 3 de marzo del 2026.

​La estabilidad política en el sur de Veracruz pende de un hilo, y no precisamente por la oposición, sino por las pugnas internas y las ambiciones que amenazan con incendiar el municipio de Tatahuicapan, lo que ocurre en la comunidad de “Hipólito Landero” es una operación política que busca desestabilizar no solo al alcalde Vladimir González, sino indirectamente, la gestión de la gobernadora Rocío Nahle.

​Resulta imperativo que el alcalde González abandone la comodidad de su oficina y dé la cara, en política, los vacíos de información causan muchos problemas y lo aprovechan los enemigos, y en este momento que la comunidad de “Hipólito Landero” viene escuchando que dicha congregación dejará de serlo, y con ello, ser abandonada por sus autoridades municipales, pues es grave, más cuando aquí se rigen por usos y costumbres.

​Desde 1997, dicha comunidad tiene un estatus jurídico reconocido, pretender desaparecerla por decreto municipal es ilegal, y sería un suicidio político, sin embargo, el alcalde, mal aconsejado por su asesor jurídico, el polémico Enrique “N”, conocido en la zona serrana por dejar una estela de conflictos a su paso, lo ha metido en un grave predicamento.

Se habla de varias comunidades qué podrían perder su reconocimiento legal y jurídico, esto no es así, lo cierto es que, varias comunidades pasarán de agencias a subagencias municipales debido a modificaciones a la ley en la materia, y que tendrán que aplicarse en las elecciones del abril cuando se elijan a estas autoridades.

​Lo más grave del asunto apunta directamente al diputado Esteban Bautista Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, como el artífice detrás de este movimiento desestabilizador, situación alarmante ya de por si que complica el panorama político de la zona sur.

Señalan los habitantes de Tatahuicapan qué quien recorre las comunidades en horas de trabajo, es Francisco Ramirez, flamante director de Recursos Humanos del Congreso, el cual, sin dejar de cobrar su jugoso salario, agita a la gente en contra de la autoridad municipal, tratando de llevar agua a su molino.

​Tal acción permitida es, por decir lo menos, ruin y mezquina, ya que quien ostenta la representación de todos los legisladores y que se dice aliado de la Cuarta Transformación, y de la gobernadora, esté presuntamente atizando el fuego en su propia tierra.

Si Bautista Hernández está utilizando su estructura para alborotar a la gente de Tatahuicapan, está jugando un juego muy peligroso que le genera un boquete político innecesario a una gobernadora qué, ya tiene la agenda saturada de problemas de varias índoles.

​La gobernadora Rocío Nahle no necesita “fuego amigo” en la Sierra, necesita gente que le ayude a gobernar, un levantamiento en Tatahuicapan, históricamente conocido por su combatividad, y por aplicar sus usos y costumbres, podría escalar a un conflicto regional de magnitudes incontrolables.

​La situación en “Hipólito Landero” debe aclararse hoy mismo, el Congreso del Estado por conducto de su presidente de la JUCOPO, Esteban Bautista Hernández, debe sacar las manos, y en todo caso esclarecer positivamente este asunto, quizá ayudando al presidente municipal, Vladimir González, quien está mal aconsejado por su asesor jurídico, un personaje que le está causando muchos problemas.

​Finalmente, el horno no está para bollos, si no se le pone un alto a las ambiciones de quienes buscan demostrar fuerza a costa de la paz social, el conflicto de Tatahuicapan podría ser el primer gran bache de ingobernabilidad en el sur, Vladimir González debe informar con claridad, y corregir el entuerto en que lo metieron, y Esteban Bautista debe enfocarse en su trabajo legislativo, por lo que hace a Francisco Ramirez, no por mucho madrugar amanece más temprano, y lo mejor que puede hacer, es esperar hasta el 2029, y ya veremos si su soberbia le permite llegar. Al tiempo.