Madres Buscadoras colocaron esferas con los rostros de sus familiares desaparecidos en el Árbol de La Esperanza, ubicado en el parque Independencia de Coatzacoalcos, donde convivieron para recordar, en estas fechas decembrinas, a sus seres queridos de quienes aún se desconoce su paradero.

La actividad reunió a integrantes del Colectivo Madres Buscadoras de Coatzacoalcos, quienes adornaron el árbol como un acto simbólico de memoria y resistencia, con el objetivo de mantener viva la esperanza de encontrar a sus familiares y acompañarse mutuamente en el duelo.

Lenit Enríquez, integrante del colectivo, comentó que esta actividad les permite mantener presentes a sus consanguíneos, pese a los años de lucha para localizarlos, y reforzar la convicción de que la esperanza no debe morir hasta encontrarlos.

“Hacemos esto como parte también de que estén presentes en sus pensamientos, y que de pronto ellas salgan de esta depresión que las ha acompañado en todo este tiempo. La idea es fomentar un poco la distracción y tener un poco de esperanza en esta Navidad”, expresó.

Reconoció que las fechas decembrinas suelen ser especialmente difíciles para las familias que buscan a un ser querido desaparecido, debido al contraste con las celebraciones de otros hogares.

“Duele saber que hay otras familias que están conviviendo, que están haciendo una cena, y para ellos, tener una mesa, una silla vacía, es doloroso”, señaló.

Añadió que cada familia vive el duelo de manera distinta, por lo que estas dinámicas buscan generar un espacio de acompañamiento y comprensión entre quienes comparten la misma lucha.

“Es difícil, cada familia tiene un proceso, cada familia tiene un duelo distinto; justo por eso hacemos esta mecánica, estas actividades, para poder acompañar ese dolor con ellas”, explicó.

Finalmente, Lenit Enríquez indicó que, con el paso del tiempo, algunas familias enfrentan procesos complejos de aceptación ante la entrega de restos localizados en distintos puntos del estado. “A lo largo del paso del tiempo uno va aceptando la situación; uno está consciente, porque también van llegando ciertos cuerpos al paso de los años; inconscientemente tal vez se va aceptando, pero cuesta mucho admitirlo”, expresó.

Actualmente, el colectivo está conformado por alrededor de 70 familias, provenientes no solo de Coatzacoalcos, sino también de municipios como Ixhuatlán, San Andrés y Ángel R. Cabada.