El Banco de México de Victoria Rodríguez Ceja está quedando mucho a deber a los mexicanos. La carencia de liderazgo de esta institución se está notando cada día con mayor gravedad, y se caracteriza por cinco elementos.

El primero es que la gobernadora y los subgobernadores están haciendo política monetaria purista, como si el mundo no hubiese cambiado. Sus posturas se circunscriben al balance de riesgos inflacionarios y en ese solo ámbito anclan el desempeño de su función, para que nadie los juzgue mal. Mientras, el mundo arde, con criptoactivos, regulación avasallante, simbiosis fiscal y monetaria, etc. Pero Banxico ni se inmuta

El segundo es que incumple sus promesas. A finales de 2021 se anunció oficialmente que, en 2024, hace dos años, el Banco pondría en circulación una moneda digital propia, “por considerar de suma importancia estas nuevas tecnologías”, y para “avanzar en la inclusión financiera”. Jamás ocurrió, y nadie le reclamó. Al puro estilo mexicano de dos amigos que fortuitamente se encuentran y se dicen: “¡nos hablamos!”, Banxico dijo: “¡la emitiremos!”. Pues no.

El tercero es la falta de rumbo para el país en materia de pagos digitales. Mientras la presidenta Sheinbaum ya aseguró el año pasado que viene una iniciativa para reducir el uso del efectivo; las grandes empresas del sector financiero como Visa o Mastercard toman el liderazgo de la agenda al respecto, a veces hasta con alianzas con la Secretaría de Economía, como la anunciada por Marcelo Ebrard y Francisco Valdivia, de Visa, en diciembre. Es loable, pero ¿y la autoridad monetaria del país no tiene nada que aportar

El cuarto es la ausencia de liderazgo en la discusión nacional necesaria para la regulación de los activos digitales en su homologación con lo que está ocurriendo en Estados Unidos, nuestro principal socio. En ese país se está discutiendo y avanzando la aprobación de la llamada “Clarity Act”, una ley que regulará, con un amplio espectro de normas, los criptoactivos, con objeto de masificar su uso. En unos meses, con los cambios regulatorios en EUA, las criptomonedas y los activos digitales serán usados por todos los ciudadanos, con reglas claras y en beneficio de una transaccionalidad vigorosa y segura. Y en México… Banxico no dice nada.

Y el quinto es la omisión acerca de la novísima discusión sobre la dilución de las fronteras entre la política monetaria y la fiscal, que está tomando gran vuelo. ¿Tendrá Banxico algo que decir más allá de la defensa del aburrido argumento de la independencia del instituto central?

¿Dónde está el Banco de México?, ¿dónde están la gobernadora y los subgobernadores liderando el camino de México hacia el futuro de las finanzas? El mundo está cambiando profundamente, frente a nuestros ojos, y la autoridad monetaria brilla por… su ausencia.

POR: CARLOS MOTA COLABORADOR TIKTOK: @SOYCARLOSMOTA