Hay dos ideas claras que el hombre que más manda en la parcela deportiva del Valencia, el CEO de fútbol, Ron Gourlay, tiene muy claras a pesar de la crisis de resultados que tiene al equipo en la pelea por eludir el descenso y apeado de la Copa del Rey por el Athletic. Son simples y se convirtieron casi en un mantra durante su comparecencia durante una hora para tratar de diagnosticar qué le pasa al equipo.
La primera es la fe ciega que el hombre que propone a la familia Lim los cambios, en el banquillo y en el vestuario, tiene en Carlos Corberán. “Carlos es el entrenador”, repitió una y otra vez. Ni la posibilidad de verse en puestos de descenso ni la “presión” de una afición desconectada con el técnico le hacen cambiar de opinión. “Tengo fe en él y en el equipo, y hemos reforzado posiciones en este mercado. Tenemos que buscar estabilidad y eso no se consigue cambiando al entrenador de manera constante. Es el objetivo fácil, pero confío en él y en los 25 jugadores, que nos harán escalar”, argumentó, con estas y otras palabras similares.
No está en la mente de Gourlay el relevo de Corberán, como tampoco ha detectado -y dijo que acude cada día a los entrenamientos- que haya un problema de falta de conexión con el vestuario. Para el CEO, este camino de espinas que atraviesa el club es parte de la “transición” que debe hacer para llegar al 2027, al Nou Mestalla, con un equipo con capacidad de volver a Europa. Esa es la segunda idea que intenta transmitir.
“No hay varita mágica en el fútbol y hemos hecho numerosos cambios. El verano pasado fueron 23 transacciones y lo que ocurre forma parte del proceso. Requiere tiempo y puede ser complicado, pero la transición está en marcha. Veo los cambios cada día, pero no voy a mentir y decir que veo la foto final, solo que llevará tiempo. El club necesita estabilidad”, advirtió de nuevo. Ese tiempo no quiere imaginarse que se prolongue tanto que el club acabe en Segunda División. Esa es la segunda cosa que tiene clara: no ve al equipo descendiendo.
“La posibilidad de descenso es algo en lo que no pensamos cada día en el club. Miramos hacia arriba, como dijo Guido. La realidad de hoy es que hay batalla entre 12 -14 clubes y tenemos que luchar. Tengo fe en este equipo, pero al mismo tiempo debemos planificar el futuro. Los 25 jugadores tienen que estar a la altura y son los que permitirán que el club siga creciendo”, dijo el CEO mirando a la plantilla que ha reforzado con Guido, Sadiq y Unai Núñez. “Hemos invertido 10 millones en esta ventana de enero, que es difícil, y los tres jugadores que han venido van a mejorar al equipo”, se mostró convencido.
Gourlay hizo dos anuncios en su rueda de prensa. Fue tajante a la hora de explicar que no necesitará hacer ventas en junio y confirmó que el Valencia ha firmado al central neerlandés Justin De Haas, un “jugador top” que llegará libre en junio, y que “entre 30 y 60 días” incorporará a un director deportivo con dominio del mercado español, un “cargo intermedio” entre el CEO y la secretaría técnica que remodeló en noviembre para “captar talento antes de que sean estrellas, porque no nos podemos gastar millonadas”.
Explicó también el CEO por qué Guido Rodríguez solo ha firmado por cinco meses, en la misma línea que apuntó el jugador: “Fue muy complicado y había que hacerlo muy rápido. Sentíamos que no teníamos el tiempo suficiente para negociar. Tendremos que sentarnos con su gente para hablar de un contrato más largo. Sabemos que quiere quedarse. Nosotros queremos que esté por un largo tiempo, pero tendremos que verlo en un par de meses“, advirtió.
También dejó abierta la puerta a la renovación de Dimitrievski -el club tiene la opción de prolongar su contrato una temporada- y Thierry, que acaba su vinculación en junio. “Sin entrar en detalles, estamos hablando con los agentes de los dos jugadores”, se limitó a decir Gourlay, dispuesto a mantener al mando a Corberán como capitán de esta travesía por el desierto.


