La Habana, Cuba, se vio envuelta en la incertidumbre este viernes 13 de febrero tras reportarse un incendio de magnitud considerable en una de sus arterias industriales más importantes. Una densa columna de humo negro, visible desde diversos puntos de la capital, alertó sobre un siniestro en la refinería Ñico Lópezuna de las tres únicas infraestructuras de este tipo que operan en la isla.

Emergencia en el corazón energético de Cuba

El fuego comenzó durante la tarde, provocando una respuesta inmediata del cuerpo de bomberos. Según informes del Ministerio de Energía y Minas, las llamas fueron controladas aproximadamente una hora después de haberse iniciado. Maikel David Cabrera, director de la instalación, aclaró a medios estatales que el siniestro se originó en un almacén de productos químicos en desuso.

Afortunadamente, las autoridades confirmaron que las llamas no alcanzaron los depósitos de combustible ni se extendieron a otras áreas operativas, permitiendo que la planta continuara con sus labores habituales. Hasta el momento, no se han reportado daños personales ni se han determinado las causas exactas que originaron el siniestro.

Un sistema asediado por la crisis y el bloqueo

Este incidente ocurre en el contexto de la peor crisis energética para Cuba en décadas. La vulnerabilidad del sistema no solo responde a fallas técnicas, sino a un complejo panorama geopolítico que ha dejado a la isla prácticamente sin suministro externo:

  • Sanciones de EE. UU.: La administración de Donald Trump ha impuesto un bloqueo a los envíos de petróleo, amenazando con aranceles a países como México y Venezuela si suministran crudo a la isla.
  • Deterioro de infraestructura: Las refinerías cubanas presentan un grave deterioro por la imposibilidad de conseguir refacciones y tecnología avanzada debido al bloqueo.
  • Limitaciones técnicas: Las plantas actuales solo pueden procesar crudos ligeros, como el Olmeca y Maya de Pemex, ya que no cuentan con la tecnología para crudos con alto contenido de azufre. 

El peso de la historia y la vulnerabilidad industrial

La planta Ñico López, nacionalizada en 1960, es una instalación antigua que procesa tanto crudo nacional como importado, pero su proximidad a zonas densamente pobladas y su impacto ambiental en la bahía de La Habana son motivos constantes de preocupación.

La isla aún recuerda con dolor el desastre de agosto de 2022 en la base de supertanqueros de Matanzas, donde un incendio tras la caída de un rayo cobró la vida de 17 personas y destruyó cuatro tanques estratégicos. En una nación que sufre apagones diarios y falta de divisas, cualquier incidente en su limitada red de refinerías representa una amenaza directa a su precaria estabilidad social y económica.