Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 2 de marzo del 2026.
La llegada de Rocío Nahle a la silla del Palacio de gobierno de Veracruz prometía cosas distintas, una reorganización de las tareas y responsabilidades políticas para mejorar la vida de los ciudadanos, sin embargo, a poco tiempo de haber iniciado la marcha de la “transformación”, la percepción ciudadana y los hechos cuentan una historia diferente.

Para empezar, la gobernadora camina como si estuviera maniatada a la dirigencia partidista que no le rinde cuentas a ella, sino al gobierno del pasado inmediato que encabezó Cuitláhuac García Jiménez y su runfla de corruptos y ladrones que resultaron peores a los del ex gobernador, Javier Duarte de Ochoa.
Sorprende observar a la gobernadora con falta de maniobra ante el dirigente de su propio partido, concentrada en una disputa por las candidaturas, mientras el estado se cae a pedazos ante la violencia, y amenazas que incluyen a la misma jefa política del estado y a la alcaldesa de Texistepec, Julissa Millan Díaz, en una manta que ya circula a nivel nacional, por supuestos acuerdos no cumplidos.

Desafortunadamente para Rocío Nahle, Esteban Ramírez Zepeta no solo se mantiene firme en la silla de Morena, sino que es el verdadero fiel de la balanza en la designación de candidaturas, los rumores, dimes y diretes de un “negro historial” marcado por la supuesta venta de posiciones políticas o candidaturas, no parecen haber hecho mella en su Poder.
La arrogancia política del dirigente de Morena sugiere que tiene la sartén por el mango, Ramírez Zepeta es la cara visible de un clan que se resiste a soltar los hilos del Poder, bajo la influencia y el amparo de Cuitláhuac García Jiménez, este grupo mantiene un blindaje con un pie en la dirigencia y otro en el Congreso local, con escuderos de confianza como Diego Castañeda, Tania Carola Viveros Cházaro, Dorheny García Cayetano, y otros.


La pregunta que hoy circula en los cafés y en los restaurantes es ¿qué tanto sabe el grupo de Esteban Ramírez Zepeta sobre la gobernadora para ni siquiera querer escucharla, como si ella no existiera?
Solo bajo la premisa de un chantaje o pacto político se explica que, presuntamente, se haya instruido a figuras como Esteban Bautista Hernández, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, así como a Miguel Pintos Guillen, Presidente de la Comisión de Vigilancia, para planchar y aprobar las cuentas públicas de la administración anterior, que arrastran un daño patrimonial cercano a los 2 mil millones de pesos, según la ASF.

Limpiar el lodo del pasado puede tener un costo político muy alto, la gobernadora Rocío Nahle al proteger las espaldas de García Jiménez, entrega su propio “liderazgo”, y la credibilidad de su sexenio.
El problema se agrava cuando la lealtad de los funcionarios estatales se divide, hay un gabinete más preocupado por quedar bien con el dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, quien presume tener línea directa con la dirigente nacional, Luisa María Alcalde, y con Mario Delgado, que con la propia gobernadora.


Esta división genera un vacío de Poder, y aunque haya eventos muy “bonitos y preciosos” como la entrega bien merecida de una medalla a una atleta paralímpica, no se puede ocultar la enorme violencia, y de la cual no se quiere hablar.
En estas condiciones, la ejecución de políticas públicas queda en un segundo plano frente a las ambiciones mezquinas por el control de las próximas boletas electorales que desestabilizan al propio gobierno porque cada quien jala por su lado, unos quieren ser diputados, otros quieren reelegirse, mientras a Veracruz se lo lleva “La Chingada”.
Para colmo, el bastión del sur es arena movediza, el “gran operador”, Esteban Bautista, carga con el rechazo de su propia tierra, Tatahuicapan, donde perdió hasta en su casilla, lo que anticipa una debacle electoral, y si a esto le “juntamos” el boquete político qué genera ingobernabilidad, causado porque cada quien jala por su rumbo, estamos ante un fallido gobierno qué, no se enderezará hasta que realmente Rocío Nahle deje de asfixiar a quienes la pueden ayudar, y decida gobernar. Al tiempo.



