Chipre ostenta desde enero la presidencia rotatoria del Consejo Europeo, un notable reto para uno de los países más pequeños de la UE que además debía llevarlo a cabo en un momento de gran complejidad geopolítica. Y estas dificultades no han hecho más que agudizarse con la guerra en Oriente Medio y los ataques que el propio país ha recibido, situaciones ante las que se ha decidido cancelar todas las reuniones físicas que los ministros de la UE debían tener en el presente mes de marzo en territorio chipriota. A comienzos de esta misma semana se decidió aplazar las citas que estaban previstas para los próximos días, pero las autoridades chipriotas han extendido la decisión ya a todo el mes.

“Tras el aplazamiento de los Consejos informales y de las reuniones informales de grupos de trabajo que se estaban celebrando esta semana en Chipre, y dadas las interrupciones parciales en las conexiones aéreas, con el fin de garantizar la previsibilidad y evitar inconvenientes para las delegaciones, todas las reuniones previstas para celebrarse en Chipre durante el mes de marzo tendrán lugar de forma virtual o serán reprogramadas”, explica un funcionario chipriota.

Entre las citas afectadas está la reunión informal de ministros de Defensa que debía tener lugar el próximo 12 de marzo; la de responsables de Telecomunicaciones y el ámbito digital del 23 y 24 de marzo; o la de Finanzas y gobernadores de bancos centrales entre el 26 y 28 de marzo. Y ahora la vista está puesta en qué ocurrirá con una de las grandes citas de la presidencia: el consejo informal de presidentes y primeros ministros que está previsto para finales de abril. Ese tipo de reuniones suponen un gran escaparate especialmente para los países más pequeños, pero a la vez conllevan una logística y unas medidas de seguridad difícilmente compatibles con la situación de guerra que vive la zona.

La situación, por el momento, no para de escalar. El país, además, no forma parte de la OTAN y tiene la peculiaridad de haber sido colonia británica hasta 1960. Esto es, casi hasta ayer. De hecho, Reino Unido sigue manteniendo bases en Chipre, y fueron estos emplazamientos los que habrían sido atacados hace unos días por drones presuntamente iraníes. Y la isla está partida en dos, ya que una parte está ocupada por la República Turca del Norte de Chipre desde 1974.

Chipre veía la presidencia rotatoria de la UE como una forma de mostrar el país al resto de la Unión, de denunciar también esa “ocupación” del norte e incluso de acercarse a la OTAN. Todo esto ha saltado por los aires con el conflicto en Oriente Medio, aunque la protección del país está asegurada por la propia UE y la cláusula de defensa común. La Comisión ha concretado en los últimos días que, en principio, debe ser el país atacado el que active ese artículo 42.7, y que Chipre no lo ha hecho. Pero Grecia e Italia ya han enviado fragatas y cazas a la isla, Reino Unido ha hecho lo propio y España ha confirmado este mismo jueves que la Cristóbal Colón irá a Chipre.

“Es una de las fragatas tecnológicamente más avanzadas de las que dispone, con importantes capacidades operativas”, ha subrayado un portavoz del Ejecutivo chipriota para agradecer el envío de España, según recoge EFE. La fragata está integrada en el grupo naval del portaaviones francés Charles de Gaulle y, junto a buques griegos, aportará protección y defensa aérea tras un ataque con drones contra la base británica de Akrotiri, añade esta agencia.