Invisibilidad y silencio: Los obstáculos en el Día Internacional de la Mujer
En el marco del Día Internacional de la Mujer, autoridades y organizaciones en Veracruz lanzaron un llamado urgente para visibilizar las agresiones que aún permanecen normalizadas en la vida cotidiana.
Elizabeth Cruz Gatica, directora del refugio Movimiento de Asistencia a la Mujer Veracruzana (Movamver), advirtió que la normalización de estas conductas es el principal obstáculo para que las víctimas identifiquen el riesgo y decidan denunciar a tiempo.
Violencia psicológica: La agresión más común y menos reconocida
Pese a ser la más frecuente, la violencia psicológica es la que menos identifican las víctimas. Según la activista, esta se manifiesta de forma silenciosa mediante:
- Manipulación y humillaciones.
- Control constante sobre la pareja.
- Desvalorización sistemática.
“La cultura sigue normalizando la violencia psicológica. Es la más común y la que menos reconocen”, señaló Cruz Gatica, enfatizando que el daño emocional suele ser el primer paso de un ciclo más peligroso.
El peso de la dependencia económica
Un factor determinante que impide romper el ciclo de violencia en la región es la falta de autonomía financiera. La directora de Movamver reveló una estadística alarmante: el 95% de las mujeres atendidas presentan una dependencia tanto emocional como económica de sus agresores.
Esta condición limita las posibilidades de las víctimas para:
- Abandonar entornos de alto riesgo.
- Iniciar y sostener procesos legales.
- Reconstruir una vida independiente.
Aumenta la búsqueda de apoyo en Coatzacoalcos
A pesar de los retos, existe una luz de esperanza: más mujeres están rompiendo el silencio. En lo que va del año, Movamver ha registrado una afluencia importante de usuarias buscando acompañamiento profesional.
- Cifra clave: Alrededor de 60 usuarias han acudido al centro externo este año.
- Servicios gratuitos: El organismo ofrece atención legal y psicológica sin costo para quienes lo necesiten.
Este incremento en la búsqueda de ayuda refleja una mayor disposición a alzar la voz, aunque el camino para erradicar la violencia de género en Veracruz aún es largo.


