“Es solo una carpeta más”: El calvario de una familia de Coatzacoalcos

A más de siete años del feminicidio de Ana Karen, joven originaria de Coatzacoalcos, su familia alza la voz para denunciar que el acceso a la justicia permanece bloqueado. Lo que inició como un proyecto de vida en busca de mejores oportunidades en el Estado de México, terminó en una tragedia que hoy las autoridades mantienen en el olvido bajo el argumento de “saturación de expedientes”.

El crimen y el presunto agresor prófugo

Ana Karen se trasladó al centro del país con la esperanza de una mejor calidad de vida. Durante su estancia, conoció a Raúl Peña, señalado como el presunto agresor, quien hasta la fecha no ha sido detenido.

De acuerdo con el testimonio de su hermana, Colette, Ana Karen ya había manifestado su intención de terminar la relación y regresar a su hogar en Coatzacoalcos. Sin embargo, el 25 de mayo de 2019, su vida fue arrebatada: recibió dos disparos y su cuerpo fue abandonado en la jardinera de un conjunto habitacional distinto al que habitaba.

Burocracia e indolencia institucional

Desde el día del crimen, la señora Claudia (madre de la víctima) y su hermana han enfrentado un sistema judicial indolente en el Estado de México. La respuesta más reciente de las autoridades ha causado indignación: el caso de Ana Karen es tratado simplemente como “una carpeta más”.

Los obstáculos que enfrenta la familia:

  • Saturación de expedientes: Las autoridades condicionan el avance a un “turno” que parece no llegar.
  • Distancia geográfica: Toda la investigación se concentra en el Edomex, lejos del hogar de la familia en el sur de Veracruz.
  • Falta de empatía: Se les ha informado que existen otros expedientes con mayor “prioridad”.

“Si la justicia no ha llegado en siete años, no creemos que se atrevan a hacer algo ahora”, expresó Colette con profunda indignación ante la falta de resultados.

Un llamado que trasciende fronteras

El caso de Ana Karen es un reflejo de la crisis de feminicidios y la revictimización que sufren las familias veracruzanas cuando el delito ocurre fuera de su jurisdicción. A siete años de distancia, la exigencia en Coatzacoalcos sigue siendo la misma: Justicia para Ana Karen y cárcel para su agresor.