Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 30 de marzo del 2026.

​Cuando el poder se retrae en un frente, la presión aumenta en otro, lo que hoy ocurre en el corazón del sindicato de trabajadores de la Comisión del Agua de Coatzacoalcos, y el organismo público local, no es simple conflicto laboral, poner ultimátum para que el gremio sindical desaloje las oficinas, es síntoma grave de un vacío político cuando se ha perdido la brújula entre la gestión pública y el deber gremial.

El escenario es complejo, la secretaría general del sindicato, María de la Luz Acosta Cabrera, navega en las aguas pantanosas de la duplicidad de funciones; patrón y trabajadora, regidora del Ayuntamiento, y a la vez cabeza de un gremio en crisis, es una apuesta que hoy le está pasando factura.

​Hay molestia de las bases y no es gratuita, los trabajadores señalan un abandono sindical que se traduce en despidos sin respetar antigüedades, retrasos en el pago de prestaciones laborales, “jineteo”-presuntamente-con las tandas a través de descuentos vía nómina, los agremiados se preguntan si la líder podrá detener el desmoronamiento del sindicato, ya que tiene dividida la atención entre ambos cargos, y quien atiende a dos frentes a la vez, en alguno queda mal.

En pocas palabras, traducido se entiende que no resuelve nada en ninguno de los dos cargos, y no es que no pueda, las condiciones políticas no están dadas para trabajar así, ya no son los viejos tiempos políticos del PRI.

​La orden de “ahuecar el ala” dictada, vía oficio, por la dirección de la Comisión del Agua, a cargo de la ex síndica de Coatzacoalcos, Ana Bertha Hernández Aguilar, según porque existe una necesidad técnica en el reforzamiento estructural de las oficinas, sin embargo, en política las formas son fondo.

​El traslado temporal a un local prestado en el malecón suena más a una concesión de gracia que a una solución institucional, porque también de allá pueden ser desalojados, y después de eso solo quedaría atender en la banqueta, o en el Salón “José Vasconcelos”, y es que tras años de cuotas sindicales, resulta inverosímil que el gremio no cuente con un patrimonio propio para no depender del “favor” de la parte patronal.

​Hay un dicho popular que reza “el muerto y el arrimado a los tres días apesta”, encaja bien en esta coyuntura, un sindicato que vive de prestado es un sindicato vulnerable, si no hay autonomía física, difícilmente habrá autonomía de gestión.

Los agremiados del sindicato de la Comisión del Agua se preguntan en voz baja pero firme, dónde están sus recursos si no ven alguna inversión de beneficio colectivo, se observa que la tensión entre la dirección de la CMAS y la dirigencia sindical ha escalado a un punto delicado, donde las formas administrativas parecen ser el instrumento para acotar el “poder político” de la regidora Lucy Acosta Cabrera.

El primero de abril dice el oficio firmado por la directora, Ana Bertha Hernández Aguilar, enviado a Maria de la Luz Acosta Cabrera, deberá quedar desocupada la oficina sindical qué está en el interior de la propiedad del organismo del agua, y esto marca el inicio de una nueva etapa, ya veremos si el sindicato logra reorganizarse o si este traslado es el primer paso hacia su debilitamiento y extinción.

​Al final del día, los más afectados son los trabajadores operativos, aquellos que quedan en vilo mientras las cúpulas dirimen sus diferencias en el tablero del poder local. Al tiempo.