Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez.
Coatzacoalcos., a 1 de abril del 2026.
La política en el sur de Veracruz ha dejado de ser una lucha de propuestas para convertirse en un burdo tablero de ajedrez donde las piezas se mueven por rencor, no por estrategia, el reciente nombramiento de Miguel Vázquez Bonilla como coordinador electoral del Distrito 3 en Cosoleacaque es el síntoma más reciente de una enfermedad que carcome al Partido Verde, la pérdida de brújula moral en favor del pragmatismo más cínico.

No hace falta ser un analista de altos vuelos para entender la jugada, al designar a Vázquez Bonilla, la cúpula del poder legislativo, encabezada por el presidente de la Jucopo, Esteban Bautista Hernández, quien tiene al diputado del Partido Verde, Marcelo Ruiz, como su bufón, perdón, como su aliado, no busca fortalecer una estructura ciudadana; busca confrontar un apellido.

El objetivo es claro y directo, se trata de utilizar al primo para intentar minar la hegemonía operativa de los hermanos Ponciano y Cirilo Vázquez Parissi, este último, alcalde de Cosoleacaque.
Sin embargo, la burda maniobra nace viciada, intentar fracturar un liderazgo construido con años de trabajo, con acciones de gobierno de beneficio social, con la sola herramienta del parentesco, sin ofrecer una alternativa política de gestión real, es, sin duda, una apuesta desesperada.
Pero sobre todo demuestra el miedo de quien hoy ostenta el poder en el Congreso, un personaje que ha desaparecido junto a su “liderazgo moral”, frente a figuras que guste o no, no han perdido una sola elección en la zona.

En medio de este escenario está la figura de Marcelo Ruiz, el diputado local que ha pasado de ser un operador político a ser señalado como el “bufón” de la Jucopo, es grotesco observar a este personaje impulsado por el diputado federal, Javier Herrera Borunda, terminar convertido en la sombra que no se separa de Esteban Bautista, incluso ni para ir al baño.

La crítica interna en el congreso es-nos dicen nuestras fuentes-feroz, se habla de un personaje más preocupado por facturar “hasta los chicles” y cuidar sus intereses económicos que por construir partido, pisoteando con su denigrante actuación a las siglas qué le dio la oportunidad de ser legislador, esta cercanía servil con el poder legislativo solo confirma que el PVEM en Veracruz ha renunciado a su autonomía para convertirse en un apéndice de las voluntades de palacio.
Mientras el PVEM se desvive en nombramientos estratégicos para “ganar” distritos, guarda un silencio sepulcral, incongruente, ante la tragedia ambiental que asfixia-hoy Morena reventó la sesión para que la oposición no hablara del tema-a la región por el derrame de crudo en las playas de Coatzacoalcos, Jicacal, Pajapan, Mecayapan y Tatahuicapan, un grito de auxilio de quienes viven de la pesca y el turismo, y que el partido del tucán ha decidido ignorar.


No se escucha la voz de Marcelo Ruiz en la tribuna, se le escucha exigiendo se le paguen sus facturas, tampoco se escucha la voz de gestión de Javier Herrera ante el ecocidio en el sur, supuestamente son un “partido ecologista”, y hoy solo se han limitado a ser observadores pasivos del chapopote en las costas veracruzana, una traición a su propia base militante y a sus estatutos, el Verde en Veracruz no es Ecologista, más bien es un club de vulgares ambiciosos qué cuidan sus negocios electorale$.

Finalmente, el papel de Esteban Bautista es el que más decepciona, aquel hombre que se presentaba como un líder social de raíz zapatista parece haber sucumbido a las mieles del Poder, y en ese afán de no perder sus privilegios, se ha confundido, rodeandose de personajes sin peso político propio, que lo mal asesoran, y ha decidido apostar, sin importarle seguir metiendo en problemas a la gobernadora, Rocío Nahle, por la confrontación familiar.
En el fondo eso se busca con el nombramiento de Miguel Vázquez Bonilla, un hecho que solo demuestra la poca capacidad y visión política del ex alcalde de Tatahuicapan.
Si el presidente de la Jucopo cree que con primos incómodos va a derrotar la operatividad de los Vázquez Parissi, subestima gravemente al electorado del Distrito de Cosoleacaque, el sur de Veracruz tiene memoria, y en política, cuando el miedo sustituye a la inteligencia, el resultado suele ser el descrédito y la derrota total. Al tiempo.
