Ursula von der Leyen y António Costa consideran que, tras la aprobación del crédito de 90.000 millones de euros a Ucrania, ahora se debe avanzar en el proceso de adhesión de Ucrania a la UE. “Es el momento de mirar hacia adelante y preparar el siguiente paso. Y el siguiente paso es abrir formalmente los primeros capítulos de negociación para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea”, ha resumido el presidente del Consejo Europeo que, junto con la presidenta de la Comisión y el propio líder ucraniano, Volodímir Zelenski, firman un documento en el que también destacan “los importantes avances logrados por Ucrania en su camino“.
La alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, se ha sumado a estas palabras. “Tenemos ahora nuevas circunstancias, así que quizás podamos ahora avanzar con otras cosas que han sido bloqueadas antes”, ha añadido, antes de la participación de todos los nombres señalados en la reunión de Consejo Europeo que este jueves y viernes tienen lugar en Chipre. Y los líderes de países como Estonia, Luxemburgo, Bélgica o Lituania han incidido en que, durante la cena de líderes europeos que hoy tiene lugar en la marina de Ayia Napa, la adhesión de Ucrania será la cuestión clave a debatir.
Nadie duda de que ese es el próximo paso y el camino a seguir, aunque sí hay muchos que sostienen que no se deben producir atajos. Esto es, que Ucrania deberá seguir todos los pasos y cumplir con las exigencias, porque un proceso abreviado y más corto, como el que quiere Zelenski, sería injusto para con el resto de países que quieren formar parte de la UE. “Queremos ser parte de la Unión Europea lo más rápido posible, y creo que la UE también está lista para apoyarnos”, ha incidido el líder ucraniano, quien también está presente en Chipre. Esa rapidez, sin embargo, se antoja complicada.
Pero en cualquier caso, el ambiente en la primera cumbre sin la presencia física del presidente saliente de Hungría, Viktor Orban, y después de que hoy se haya aprobado, definitivamente, el mencionado préstamo de 90.000 millones de euros es de gran optimismo. Ayer se tramitó la ayuda a nivel de embajadores y faltaba el procedimiento escrito, una formalidad, que se ha cerrado este jueves.
Han sido cuatro meses de sufrimiento, ya que el crédito se validó en el Consejo de diciembre pero Orban hizo todo lo que pudo para torpedearlo. A pesar de que el presidente saliente de Hungría aceptó que se otorgase el préstamo, siempre que a él no le afectase financieramente, la forma en la que se articuló escondía una exigencia endiablada que el húngaro no dudó en explotar: se requería unanimidad para que el presupuesto comunitario pudiese respaldar la emisión de deuda que dará lugar a la ayuda y, por lo tanto, su aprobación.
Orban ligó su aprobación a este último paso a que el crudo ruso volviese a fluir por el oleoducto de Druzhba, estructura que fue destruida por el propio Vladimir Putin y que tanto Hungría como Eslovaquia exigían a Kiev que reparase. Bruselas presionó a Zelenski para que lo hiciese, e incluso le ha prestado ayuda financiera ya que en un primer momento se negaba a hacerlo. Su actitud, apuntan algunos en la capital comunitaria, tampoco fue la mejor.
Pero, finalmente, accedió a estas exigencias y, de hecho, fuentes eslovacas señalan esta mañana que el crudo ya está llegando a su país a través de esta estructura. Pero lo que realmente ha cambiado todo es la derrota de Orban. Y la importancia de esta situación se puede ver asimismo en que, también por fin, la UE ha sacado adelante el 20º paquete de sanciones a Rusia.
Estas multas incluyen endurecer el veto a los petroleros rusos, sancionar a más empresas del sector energético y también nuevas restricciones a bancos de Rusia. La intención inicial de Bruselas era hacer que este paquete estuviese ya en vigor en el cuatro aniversario de la guerra y cuando los líderes europeos se desplazaron a Kiev, el pasado 24 de febrero. Pero Orban lo hizo imposible. Hasta ahora.
Bruselas cruzó los dedos y esperó a que las urnas le librasen del líder cercano a Putin y Donald Trump. Y los húngaros lo hicieron, razón por la que Von der Leyen estaba exultante el día después de las elecciones del 12 de abril.


