Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 27 de abril del 2026.
Sembrar vientos para cosechar tempestades es un viejo refrán que nunca fue tan preciso para describir la realidad que hoy divide y asfixia a la Sierra de Soteapan, lo que debería ser una zona de hermandad indígena y cooperación municipal, se ha convertido en un burdo y el simple tablero de ajedrez personal de un hombre cegado por la soberbia y el revanchismo político: Esteban Bautista Hernández.

Hoy, el actual presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Congreso del Estado, no actúa como el legislador que el distrito de Cosoleacaque, en los que se encuentra Tatahuicapan y Soteapan, esperaban, sino como un instigador que, desde las sombras del poder, apuesta al conflicto social para saciar vendettas personales por la derrota sufrida en las pasadas elecciones municipales.

El conflicto es tan absurdo como indignante.
Ante la necesidad operativa del alcalde de Soteapan, Sósimo López, de depositar desechos de forma provisional en el basurero de Tatahuicapan, tras un acuerdo previo con el alcalde Vladimir González, la respuesta no fue la solidaridad entre pueblos hermanos; fue el secuestro del camión recolector de basura.
La retención de la unidad de limpia pública de Soteapan no es un reclamo legítimo de los ejidatarios encabezados por Fidencio Bautista, o que estén muy preocupados por el medio ambiente; es una orden ejecutada por colaboradores y familiares del diputado, se señala directamente a Gonzalo Bautista Hernández, alias “Palma de coco”, de operar bajo las instrucciones de su hermano Esteban para dinamitar la paz social, exigir 150 mil pesos y 3 mil litros de diésel como “rescate” no es justicia social, es extorsión disfrazada de multa.

Resulta alarmante la doble cara con la que se conduce el “líder” del Congreso, mientras en la capital del estado se pavonea como un aliado de la gobernadora Rocío Nahle, asegurando que busca la conciliación, recomendando diálogo, en el territorio se dedica a encender la mecha del enfrentamiento.
Es un juego peligroso, engañar a la máxima autoridad estatal mientras se fractura la estabilidad de la zona serrana es una falta de lealtad política, Esteban Bautista parece olvidar que su cargo es para legislar, no para fungir como “señor de la guerra”, y lo más grave es que utiliza a sus familiares para cobrar facturas electorales tras su derrota en las urnas en las pasadas elecciones municipales, en donde no ganó ni en su propia casilla.


El hambre de poder tiene un límite, y ese límite es la paciencia del pueblo, el distrito de Cosoleacaque observa con desprecio como el hombre que pidió su voto ayer, hoy les da la espalda, priorizando el odio y el rencor por encima del bienestar común.
La figura de Bautista Hernández está hundida en el descrédito; su odio lo ha cegado al punto de no ver que el tejido social que está rompiendo es el de su propia gente.
Soteapan y Tatahuicapan han compartido históricamente agua, caminos y cultura, verlos hoy al borde de un enfrentamiento violento por el capricho de un legislador es una tragedia anunciada, afortunadamente, Sósimo López y Vladimir González, han tenido, hasta ahora, la inteligencia para salvaguardar con paciencia y diálogo, los verdaderos intereses de su gente y de cada uno de sus municipios, sin embargo, de un momento a otro esto puede estallar.



Si “la sangre llega al río”, no habrá dudas sobre la autoría intelectual, los nombres están sobre la mesa, Esteban Bautista ha decidido sembrar división y odio, y no debería sorprenderse cuando la cosecha que recoja sea el repudio absoluto, y el juicio de la historia que no perdona, lo señale como el traidor de su propia sangre.
Setenta y dos horas, es lo que han dicho que le dan los pobladores de Soteapan a las autoridades estatales para que intervengan, 72 horas para que el comisariado ejidal devuelva el carro de la basura o cierran las válvulas de “platanillo”, dejando sin agua a varios municipios, es momento pues, de que el gobierno ponga la lupa en la Sierra, antes de que el fuego que Esteban atiza, termine por quemar a todos.
De salida……..
Quiénes serán ese par de tortolitos qué disfrutan del amor allá en Roca Partida, zona paradisiaca de Los Tuxtlas, con cargo a la partida presupuestal 4000 del Congreso del Estado? Ella se dice muy estresada y agotada desde que asumió su cargo.

