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Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 25 de mayo del 2026.

​La lucha por el poder es un animal insaciable, no entiende de tiempos, de crisis ni de decoro, se mete hasta en las recamaras familiares, pero se exhibe con especial impudicia en las entrañas de los partidos políticos.

El problema es que, para pelear por el poder, primero hay que tenerlo, y en el PRI de Coatzacoalcos, lo que queda no es poder, sino las migajas de un banquete que terminó hace mucho tiempo, y aún así, se están matando por ellas.

​En el epicentro de este desorden despacha – es un decir-,Juan Pablo Sosa González, presidente del PRI, un dirigente que hoy funge más como un espectador de primera fila que como el capitán de un barco, su incapacidad política para meter orden entre sus colaboradores más cercanos salta a la vista.

En el priismo local nadie pide permiso, hacen lo que les venga en gana, el liderazgo de Sosa González no es que esté cuestionado, simplemente es inexistente, una vergüenza para aquellos verdaderos líderes que una vez existieron.

​La muestra más clara de este vacío de poder es la recién encarnizada batalla interna que entre empujones y jaloneos protagonizaron,-nos dicen nuestras fuentes al interior del PRI-la secretaria general del Partido, Maricruz Felipe y-presuntamente-Natalia Romay, la primera, secretaria general del PRI, y la segunda ostenta una cartera en la estructura partidista, pero que, su verdadera fuerza radica en la simpatía y en el respaldo del propio dirigente municipal.

​Fuentes internas dieron a conocer-los propios militantes-que ambas se han enfrascado en un penoso enfrentamiento por el protagonismo político en los pocos, grises y raquíticos eventos que el tricolor logra convocar, es una disputa estéril por aparecer en las primeras filas del tricolor.

​A esta comparsa de vanidades políticas se suman, como simples espectadoras, las regidoras Karen Cortines, y Lucy Cabrera Acosta, ambas cobijadas por las siglas de la CTM que encabeza Carlos Vasconcelos, las ediles parecen estar más ocupadas en presumir las mieles del cargo, que en arrastrar el lápiz, y es que hasta el día de hoy, desafortunadamente, el trabajo político de ambas en sus respectivas comisiones brilla por su ausencia.

Llegar, tomarse la foto y simular el peso de un cargo que les queda grande, parece ser la constante, y mientras las bases exigen una oposición real, sus representantes están desatadas o desatados en una pugna interna de egos que huele a naufragio anticipado.

​Ante la evidente falta de liderazgo de Juan Pablo Sosa, a quien las corrientes internas ya se le subieron a las barbas, todas las miradas apuntan al líder moral del priismo, Carlos Vasconcelos, si el tres veces excandidato a la alcaldía quiere conservar lo poco que queda en el PRI, debe dar un manotazo en la mesa, e iniciar una purga o reestructuración de fondo, de no hacerlo, puede dar por perdida la próxima elección antes de que ésta empiece.

​El PRI de Coatzacoalcos padece de ceguera política crónica.

No se han dado cuenta de que se están peleando por el timón de un barco que ellos mismos están hundiendo, si la dirigencia estatal, o el liderazgo de otros sectores no intervienen para exigir cuentas, el tricolor local no necesitará enemigos externos para desaparecer; ellos mismos se habrán encargado de cavar su propia tumba.

Finalmente, es un triste espectáculo el que está dando el Partido Revolucionario Institucional de Coatzacoalcos, un partido que está terminando de perder el poquito liderazgo qué le quedaba con esta clase de personajes que se desgreñan entre ellos. Al tiempo.