La delincuencia golpea a la diversidad sexual
La crisis de inseguridad que golpea a Coatzacoalcos continúa expandiéndose sin distinguir sectores, consolidando a la población LGBTI+ como uno de los grupos con mayor índice de vulnerabilidad frente a las células delictivas que operan en el municipio.
De acuerdo con las declaraciones de Luis Geovanni Pérez, presidente del colectivo “Ambient Tales de Diversidad Sexual”, los miembros de esta comunidad se enfrentan diariamente a delitos de alto impacto como extorsiones, asaltos con violencia y agresiones físicas, tanto en la vía pública como en sus entornos laborales.
El activista remarcó que el gremio de los estilistas y profesionales de la belleza es, hoy en día, uno de los blancos más recurrentes y desprotegidos de la delincuencia organizada y común, debido a la naturaleza pública de sus establecimientos y al flujo constante de clientes.
La barrera institucional: Denunciar es una odisea
La gravedad de la situación no se limita al acto delictivo en sí, sino que se duplica al momento de buscar justicia. El representante de Ambient Tales expuso que las víctimas se topan de frente con una severa barrera burocrática e institucional en las agencias del Ministerio Público, lo que termina por desincentivar la denuncia formal.
“La inseguridad nos llega a todos y la población LGBTI no es la excepción. El verdadero problema viene cuando las víctimas quieren denunciar y no son atendidas con dignidad por las instancias fiscales; esa omisión es una de las tantas cosas con las que estamos luchando, porque en el fondo, es una forma flagrante de discriminación”, sentenció Luis Geovanni Pérez.
El peligro del subregistro y la cifra negra
Esta desatención por parte de las autoridades encargadas de procurar justicia en la zona sur ha desencadenado un círculo vicioso que afecta las mediciones de seguridad. Al no ser recibidas o integradas formalmente las denuncias, los delitos cometidos contra la diversidad sexual quedan fuera de las estadísticas oficiales del Secretariado Ejecutivo.
A este panorama se suma que, al no contar con un registro formalizado como asociación ante ciertas instancias, el volumen real de agresiones se vuelve invisible para el diseño de políticas públicas de seguridad.
Desde el colectivo enfatizaron que la negligencia de las fiscalías no solo garantiza impunidad para los agresores, sino que perpetúa un estado de indefensión permanente para quienes integran la diversidad sexual en Coatzacoalcos. Ante este escenario, Ambient Tales reiteró la urgencia de implementar protocolos de atención con perspectiva de género y derechos humanos en la región, libres de prejuicios, que permitan garantizar el acceso efectivo a la justicia.


