Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 11 de junio de 2026.

la política abundan los camaleones, pero pocos se mimetizan con tan mínimo pudor como el diputado federal de Morena, Sergio Gutiérrez Luna, el flamante defensor de la autoproclamada “honestidad valiente” arrastra un historial de pragmatismo puro, del cobijo del PAN pasó a las filas de Movimiento Ciudadano o viceversa, para terminar en Morena, donde el poder se ejerce con mucha impunidad.

Su más reciente escándalo ya no solo dibuja el perfil del consumado oportunista que es, sino que apunta a algo mucho más grave; el uso faccioso y presuntamente criminal de los recursos del Estado para asfixiar la competencia democrática.

​La denuncia presentada por la organización civil Somos México ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, es un golpe directo más a la credibilidad institucional del gobierno, no se está ante una simple queja, se trata de una acusación formal por el presunto apoderamiento, posesión y uso ilegal de datos confidenciales en poder del Instituto Nacional Electoral.

​El fondo de esta acción es perversa, la agrupación ciudadana-que busca su registro como partido político tras haber cumplido con las exigencias de ley-acusa que Morena obtuvo de manera ilegal por medio de este sujeto, su padrón interno de afiliados con el objetivo de usar esos datos de manera tramposa ante las autoridades para impugnar y torpedear su registro bajo el argumento de que de forma irregular se adhirieron ministros de culto a la agrupación que busca ser Partido Nacional.

​La Fiscalía y el Órgano Interno de Control del INE deben responder con urgencia quién le entregó a Gutiérrez Luna y a sus huestes una información que, por ley, es estrictamente confidencial, si el padrón de una organización en vías de registro no es público, la existencia de estas bases de datos en manos de operadores oficialistas evidencia una filtración interna en el INE, un sistema de espionaje político o, peor aún, una complicidad abierta desde las entrañas del arbitraje electoral.

​El asunto adquiere tintes verdaderamente oscuros cuando se analiza el mapa de lealtades a las que responde el diputado y frustrado aspirante a la gubernatura de Veracruz, el cordón umbilical político de Gutiérrez Luna se extiende directamente hacia el Senado, hacia la oficina de Adán Augusto López Hernández, el poderoso ex secretario de Gobernación.

​Es imposible disociar este manoseo institucional del negro historial que arrastra ese grupo político en su feudo natal, Tabasco, ahí donde el nombre de Adán Augusto López Hernández quedó marcado por las sombras de la inseguridad y los polémicos nombramientos de su gestión siendo gobernador, sobre todo el de Hernán Bermúdez Requena, su ex secretario de Seguridad Pública, a quien informes de inteligencia militar ligaron presuntamente con el liderazgo operativo de la organización criminal conocida como “La Barredora”.

​La política actualmente se ha mezclado con sospechas de protección delincuencia, a ello se suma que la política legislativa en el centro se opera mediante el robo y la manipulación de padrones electorales, reflejando a una maquinaria de Estado dispuesta a todo para mantener el monopolio del Poder.

​Gutiérrez Luna ha hecho carrera acusando al INE de “sesgado” y exigiendo “democracia limpia” desde la tribuna, hoy, las denuncias de “Somos MX” lo colocan, una vez más en el banquillo de los acusados como el presunto autor intelectual del robo del Padrón de ciudadanos que libremente decidieron asociarse en una opción distinta.

​Si la Fiscalía Electoral no actúa con firmeza y si el INE no limpia su propia casa para dar con el funcionario que entregó esos datos, quedará consumado el mensaje de que en esta época del México actual, las reglas solo se aplican a los opositores, mientras que para los operadores del régimen, el padrón electoral es solo un botín más para aplastar a quien se atreva a competir con ellos. Al tiempo.