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Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 18 de junio de 2026.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Coatzacoalcos ya no es ni la sombra de aquella maquinaria electoral que alguna vez aplastó rivales, hoy, lo que queda de ese coloso es un cascarón vacío, una franquicia reducida a las siglas de la CTM qué, paradójicamente, terminó por asfixiar a su propio partido.
Rumbo al próximo proceso electoral, no hay liderazgos, no hay cuadros, no hay futuro, en pocas palabras, la caballada está famélica.

La inanición del priismo tiene el nombre y apellido de Carlos Vasconcelos, nadie duda de las buenas intenciones que tiene el sempiterno líder cetemista, pero en la política el pragmatismo ciego suele costar caro, el líder cetemista cometió el peor error que un jefe político puede perpetrar: el egoísmo de la centralización.
Al concentrar el poder en su puño, castró la posibilidad de que nuevas figuras crecieran, se foguearan y maduraran políticamente, su acción condenó a las bases y a la militancia a mirar el escenario desde abajo, sin derecho a subir más allá del primer escalón de las oficinas de Llave.

El resultado de esa política está a la vista, el delfín de ese grupo, Juan Pablo Sosa González, actual líder priista, es el vivo ejemplo de un destino atado al dedo que decide, aunque su nombre se baraja en las mesas de café para una diputación local o federal, la realidad es que carece de luz propia; sus movimientos dependen estrictamente del control remoto de su jefe político,-quien por cierto aspira a una plurinominal-sin autonomía, sus posibilidades de competencia real son escasas.
Pero si el panorama en la dirigencia es desolador, en el Cabildo de Coatzacoalcos la actuación de sus dos regidoras María de la Luz Acosta Cabrera y Karen Cortines, raya en la mediocridad política, figuras que parecen haber entendido el espacio edilicio como una beca quincenal y no como una responsabilidad pública, las “rescata” en algo, “Emmanuel Cornelio, joven político quien ha venido dado resultados en su comisión de Medio Ambiente.
No se trata nada más de hablar por hablar, hasta hoy ambas han pasado con más pena que gloria por sus comisiones, no se les conoce un programa de trabajo, una propuesta de peso, o una iniciativa de su autoría que nos permita ver que están trabajando en beneficio de los ciudadanos y no solamente entregando huevos en el mercadito que ponen semanalmente.

Su única destreza comprobable ha sido la puntualidad con la que acuden a las arcas municipales cada quincena a firmar la nómina.
El “corazoncito” de Lucy Acosta o de Karen Cortines-esta última ha faltado a sesiones de Cabildo, y, su gestión dentro del priismo ha generado mucha división en las bases-laten fuerte con la ilusión de ver sus nombres grabado en una boleta electoral, pero la ciudadanía no está para patrocinar ridiculeces ni campañas testimoniales de personajes que no han sabido dar el ancho ni en una regiduría.

Para colmo de males, los frentes alternos de Acosta Cabrera también hacen agua, en la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS), los trabajadores operan bajo la sombra de la incertidumbre, a la fecha, la regidora no ha exhibido un solo documento legal que permita verla con certeza jurídica como secretaria general del sindicato, no se conoce su toma de nota.
Todo apunta a que la base trabajadora está siendo engañada por una dirigencia espuria, de confirmarse este vacío legal, el éxodo puede ser inevitable, los agremiados pueden terminar buscando refugio en otras siglas o formando su propio sindicato, una raya más al tigre del descrédito social.
En fin, el PRI de Coatzacoalcos se ahorcó a sí mismo al cerrarle el paso al relevo generacional y al talento emergente, el clan que controla lo poco que queda del partido firmó su propia sentencia de muerte política, de cara a las urnas no hay un nombre que genere respeto en el electorado. Al tiempo.

