Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 22 de Julio de 2026.

Los trámites administrativos suelen confundirse o disfrazarse de grandes logros institucionales, un ejemplo reciente fue la entrega de reconocimientos en el Congreso del Estado a 156 de los 212 alcaldes de Veracruz, por cumplir con un requisito básico de ley: entregar su Plan de Desarrollo Municipal.

No obstante, este acto, sacado de la chistera, reveló, una vez más, hasta dónde pueden llegar los complejos de poder cuando la política se ejerce desde las tripas para obstaculizar a los adversarios políticos.

​La ocasión era propicia, por ello, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Esteban Bautista Hernández, decidió impedir por medio de Observaciones al PDM, la entrega de dicha “distinción” a Vladimir González Martínez, presidente municipal y jefe político de Tatahuicapan, por la simple amargura de no poder digerir la contundente derrota sufrida en la contienda pasada, donde su “liderazgo social” se desmoronó, perdiendo hasta en la casilla donde le tocó votar dentro de su propio municipio.

La paliza en las urnas fue brutal, hoy, lejos de someterse de nuevo al escrutinio del voto popular, busca cobijo para regresar al poder legislativo, mediante la comodidad de la vía plurinominal ante el rechazo ciudadano de su distrito.

​Pero la memoria en la sierra es larga, quien hoy pretende erigirse como juzgador de la moral pública dando consejos desde la tribuna legislativa, es el mismo personaje exhibido por el ex alcalde, Eusebio González, por no haber solventado más de cinco millones de pesos durante su periodo como alcalde de Tatahuicapan.

Este diputado es el mismo que encabezó años atrás el chantaje sistemático con el cierre de las válvulas de la presa Yuribia durante los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte, y es el mismo a quien hoy los propios ciudadanos de la sierra señalan de presionar para influir en la adjudicación de obra pública, presuntamente para favorecer a sus empresas constructoras.

Como bien decía Gonzalo N. Santos: para algunos, la moral no es más que un árbol que da moras.

​Mientras desde la Jucopo se orquestan campañas de venganza y complots políticos para intentar descarrilar la administración de Tatahuicapan, la realidad en el territorio marcha en una dirección muy distinta, a poco más de medio año de haber asumido el cargo, Vladimir González ha respondido a sus detractores con la única herramienta invulnerable en la función pública: El Plan de los resultados.

​Pese a los intentos de asfixia institucional y al bloqueo de sus proyectos en los círculos del poder legislativo con Observaciones a modo al PDM, la gestión municipal ha mantenido un rumbo claro mediante un plan de trabajo estructurado en ejes prioritarios como la obra pública, la educación, la salud, la seguridad y la atención directa al ciudadano.

La contención financiera, el manejo transparente de los recursos económicos, así como el oficio político para sortear los golpes orquestados por sus enemigos y detractores, han demostrado que en Tatahuicapan hay gobernabilidad, rumbo político, y capacidad de gestión qué se traducen en beneficios para los ciudadanos.

​El verdadero fondo del conflicto no es un reconocimiento entregado en una ceremonia legislativa, lo que realmente embrutece a Esteban Bautista y a sus aplaudidores, es que la administración municipal haya cerrado la puerta al favoritismo y al saqueo de las arcas locales, la obsesión por descalificar a Bladimir González no responde a fallas de su gestión, sino a la animadversión de ver que Tatahuicapan avanza sin someterse a los rancios cacicazgos que hoy se dan baños de pureza desde el espejo de la oficina de la Jucopo. Al tiempo.