Lo que comenzó como un viaje familiar impulsado por el amor y la responsabilidad de una hija hacia su padre terminó convertido en una tragedia que dejó una herida imposible de describir.

Viridiana Ramos Palomino, de 42 años, emprendió el viaje desde Gutiérrez Zamora con destino a Agua Dulce para trasladar y cuidar a su padre, Juvenal Ramos Herrera, de 71 años, quien recibía tratamiento de diálisis.

No viajaba sola. La acompañaban su esposo, Manuel Alberto Salazar Figueroa; sus hijos, Kimberly y Brian Alberto, así como el propio Juvenal.

Era un viaje familiar. Uno de esos recorridos que, en circunstancias normales, habría terminado con la familia reunida y con un padre bajo el cuidado de su hija.

Pero cerca de llegar a Agua Dulce, el camino cambió para siempre.

Un choque frontal cambió la vida de una familia

El accidente ocurrió sobre la carretera Agua Dulce-El Burro, a la altura del acceso a la planta avícola Bachoco, donde un automóvil Nissan March y una camioneta Chevrolet Tornado protagonizaron un fuerte choque frontal.

De acuerdo con la información recabada en el lugar y los primeros reportes, las autoridades continúan con las investigaciones para establecer cómo ocurrió el accidente y determinar las responsabilidades correspondientes. La versión difundida inicialmente por autoridades de Tránsito apunta a que una de las unidades habría invadido el carril contrario, aunque será el resultado de las diligencias y peritajes el que determine oficialmente la mecánica del percance.

El saldo fue devastador.

Manuel Alberto Salazar Figueroa, Brian Alberto y Juvenal Ramos Herrera perdieron la vida.

Tres generaciones de una misma familia quedaron separadas en cuestión de segundos: un esposo, un hijo y un padre.

El accidente dejó además una cuarta víctima mortal, correspondiente a una de las personas que viajaba en la otra unidad, mientras otros ocupantes resultaron lesionados.

Viridiana había viajado para hacerse cargo de su padre

La dimensión de la tragedia cobra un significado todavía más doloroso al conocerse el motivo del viaje.

Viridiana había salido para trasladar y cuidar a su padre, quien se encontraba bajo tratamiento de diálisis. En el vehículo viajaban cajas y artículos destinados a su atención médica.

Todo estaba preparado para continuar con sus cuidados.

Sin embargo, aquellos objetos quedaron entre los restos de un viaje que nunca llegó a terminar como la familia esperaba.

Viridiana emprendió el viaje precisamente para hacerse cargo de Juvenal, de 71 años, y que Kimberly también sobrevivió al accidente, enfrentando ahora la pérdida de su padre, su hermano y su abuelo.

Una hija perdió a su esposo, a su hijo y al padre que había ido a buscar

Para Viridiana, el regreso se convirtió en una realidad que ninguna familia está preparada para enfrentar.

Salió de Gutiérrez Zamora para cuidar a su padre.

En el trayecto perdió al hombre con quien compartía su vida, a uno de sus hijos y al propio padre al que había acudido a buscar para acompañarlo en su tratamiento.

Para Kimberly, la tragedia también representa una pérdida múltiple: en un mismo accidente tuvo que despedirse de su padre, de su hermano y de su abuelo.

La familia había compartido, apenas unos meses atrás, momentos de celebración y alegría, entre ellos los XV años de Kimberly. Hoy, aquellas imágenes familiares adquieren un significado completamente distinto para quienes conocieron su historia.

Las investigaciones deberán esclarecer lo ocurrido

En las primeras versiones también surgieron señalamientos sobre una posible conducción bajo los efectos del alcohol; sin embargo, esta circunstancia no ha sido confirmada oficialmente.

Diario del Istmo reportó que las autoridades no habían confirmado ni descartado esa versión y que la condición del conductor deberá determinarse mediante las investigaciones y pruebas correspondientes.

Por ahora, las diligencias continúan para establecer con precisión las causas del choque y deslindar responsabilidades.

Mientras tanto, queda una familia intentando comprender una pérdida que comenzó con un acto de amor.

Viridiana emprendió aquel viaje para cuidar a su padre.

Nunca imaginó que, al final de la carretera, la esperaba una de las pruebas más dolorosas que puede enfrentar una persona: regresar con la ausencia de su esposo, de su hijo y del hombre al que había ido a buscar.