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Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 30 de septiembre de 2026.
Sin demagogia, trabajando parejo para todos, y con un compromiso serio con Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, ha demostrado resultados a 8 meses de su gobierno, desde que llegó a la silla municipal no ha parado, la ciudad ha encontrado, finalmente, un punto de quiebre qué no llega como por arte de magia o con discursos ensayados.

El alcalde de la ciudad Pedro Miguel Rosaldo García, entendió desde el día uno que ser presidente municipal no admite medias tintas ni simulaciones, recuperar el municipio aplastado por el abandono requería algo más que buenas intenciones, exigía la disciplina implacable de quien sabe que la confianza se construye diariamente.

Las administraciones pasadas convirtieron el servicio público en un refugio de aviadores, de una burocracia complaciente, hoy el ritmo de trabajo del alcalde no permite tirarse a la hamaca o relajarse por ser un alto funcionario, hoy, quien no aguanta el paso de la continuidad operativa, simplemente se queda fuera.
El verdadero examen para cualquier gobernante pasa también en la postura o la actitud qué asume frente a la podredumbre del pasado.
La reciente revelación del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), que detectó daño patrimonial por más de 7.5 millones de pesos en la cuenta pública 2025 ejercida por Amado Cruz Malpica, uno de los ex alcaldes más grises y deplorables en la memoria reciente de la ciudad, puso énfasis en su posición política.

Fíjese. Nuestro sistema político, viciado normalmente por la complicidad partidista y los “pactos de silencio” entre el que se va y el que llega, la respuesta de Pedro Miguel Rosaldo García ante este hecho, ha sido tajante; ni protección ni complicidades, si Amado Cruz Malpica tiene cuentas pendientes con la justicia por este presunto delito, deberá enfrentar las consecuencias.
Esa firmeza corta de tajo la vieja sospecha de que la alternancia o el relevo político son solo una patente para la impunidad, esta política de “cero solapamiento” declarada por el presidente municipal, tiene un mensaje directo en la fiscalización de los recursos económicos, la respuesta a esto es el aumento en la recaudación, lo cual se traduce en obras con recursos propios en beneficio de los ciudadanos.

El avance incómoda a los políticos tradicionales que han convertido la grilla barata en su única agenda política, y es que mientras la oposición desorientada apuesta al video y al circo digital para tratar de rentabilizar la frustración que ellos mismos han creado, la administración actual se enfoca, no solo en la obra pública, en la infraestructura urbana, en las pavimentaciones, los drenajes, servicios públicos, acciones sociales, etc, sino en otro de los puntos que aqueja al porteño: la seguridad pública.

La convocatoria para cerrar el año con 300 elementos policíacos por parte de Pedro Miguel Rosaldo, no es una cifra dicha al azar cuando va acompañada de salarios dignos y garantías sociales reales, ya sabemos que un policía mal pagado es una tentación; un policía respaldado es una fortaleza y un escudo institucional.


Los ciudadanos, desengañados por años de simulaciones y discursos huecos, no regalan su respaldo a cualquiera, Pedro Miguel Rosaldo García ha demostrado que la autoridad moral se ejerce con hechos. Al tiempo.


