Miles de estudiantes alzaron la voz para exigir un alto a la militarización del país, que desde el 2 de octubre de 1968 persiste y se incrementa cada vez más.
Desde la Plaza de las Tres Culturas y hasta el Zócalo, jóvenes exigieron menos presupuesto a organizaciones militares del gobierno y mejores oportunidades educativas y laborales para ellos, así como justicia para las víctimas de violencia y opresión por parte del Ejército.
Desde las 14:00 horas de ayer, estudiantes normalistas, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se reunieron en las inmediaciones del Metro Tlatelolco, donde fueron recibidos por cientos de policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
Ahí, los jóvenes acusaron represión y exigieron su derecho a la libre manifestación, al denunciar que policías vestidos de civiles los intimidaron y les quitaron sus pertenencias.
Las juventudes realizaron pintas en las instalaciones del Metro: “Pinches puercos”, “2 de octubre no se olvida”, “Palestina vencerá” y “Fue el Estado” fueron algunas de las frases que representaron la lucha estudiantil.
En su paso por el Eje Central, los manifestantes exigieron la localización con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, que apenas la semana pasada cumplió 12 años, además de la búsqueda de las más de 133 mil personas desaparecidas en México.
Desde el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el Comité 68 Pro Libertades Democráticas encabezó la movilización al grito de: “¡2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!”, seguidos de padres de Ayotzinapa, normalistas, un contingente de activistas que exigió un alto al genocidio en Palestina, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Con las consignas: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, “¡Queremos escuelas, queremos trabajo, no queremos militares!”, “¡Fue el Ejército!”, “¡No es una guerra, es genocidio!” y “¡Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, que el pinche gobierno se tiene que morir!”, avanzaron hacia el Centro Histórico, mientras el bloque negro rompió cristales y derribó algunas vallas de comercios.
Centenares de estudiantes sostuvieron carteles donde afirmaron que no son criminales por defender su derecho a estudiar, por pedir un alto a los asesinatos de activistas, ambientalistas y defensores de derechos humanos. Extendieron mantas en defensa a la soberanía, demostrando su rechazo a la intervención extranjera y la invasión estadounidense a naciones como Cuba y Venezuela.
“Las detenciones arbitrarias, la fabricación de carpetas de investigación y los presos políticos son otra realidad negada por este gobierno. Se suman las narrativas institucionales como las de la CNDH y de otros actores que pretenden deslindar al Ejército, desviar la atención y desinformar. Denunciamos la escalada de criminalización y estigmatización en contra de las normales rurales”, afirmaron.
