Coatzacoalcos continúa siendo paso obligado para migrantes que atraviesan el sur de Veracruz rumbo a la frontera norte, en un recorrido marcado por asaltos, carencias y presuntas extorsiones de autoridades policiacas.

Durante este fin de semana cuatro hondureños llegaron a esta ciudad después de salir de su país hace aproximadamente un mes y desde su ingreso a México por los límites de Chiapas, han enfrentado dificultades para conseguir alimentos, encontrar dónde dormir y continuar su camino de manera segura.

Guillermo, uno de los migrantes, relató que recientemente presuntos elementos policiacos les solicitaron dinero para permitirles avanzar y ante el temor de ser detenidos por autoridades migratorias, él y sus tres acompañantes han cambiado sus rutas para evitar revisiones.

Los cuatro hombres fueron captados la lente del fotógrafo de Diario del Istmo Felipe Guzmán, cuando cruzaban por las vías del puente Coatzacoalcos I, al momento que se enfilaban a la Casa del Migrante para descansar antes de continuar hacia la zona centro del país y posteriormente dirigirse a la frontera norte, con la intención de ingresar a Estados Unidos con ayuda de un pollero.

FLUJO MIGRATORIO HA DISMINUIDO

El padre Joel Ireta Munguía, responsable de la Pastoral de Movilidad Humana, informó que el flujo migratorio por la región ha disminuido más de 50 por ciento respecto a años anteriores. Actualmente predominan los hombres jóvenes y hay una menor presencia de mujeres y menores que viajan solos.

Pese a la reducción, los asaltos y las agresiones continúan durante el recorrido. Muchas víctimas evitan denunciar para no retrasar su camino, por lo que deben continuar su trayecto pese a las situaciones que enfrentan durante su paso por México.

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La Casa del Migrante de Coatzacoalcos, continúa brindando alimento y estancia temporal a quienes atraviesan la ciudad. La mayoría permanece una noche para descansar, bañarse y preparar sus pertenencias antes de retomar su camino hacia el norte.

Para los migrantes, esta ciudad representa una parada temporal dentro de un recorrido que puede prolongarse durante semanas y después de recuperar fuerzas, deben organizar la siguiente etapa de su viaje y buscar la manera de avanzar hacia la frontera, muchas veces con recursos limitados.

Pese a las restricciones migratorias de Estados Unidos y los cambios en las rutas, el tránsito por el sur de Veracruz se mantiene, aunque ya no con la misma demanda que años anteriores donde llegaban hasta más de 100 migrantes diarios.