“Yo soy chambiador”, dice Humberto Domínguez López, un adulto mayor que se resiste a dejar de trabajar pese a las enfermedades que enfrenta y que cada vez le dificultan más obtener ingresos.

A sus años, Humberto también carga con la incertidumbre de no haber podido acceder a una pensión del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), luego de que, según su testimonio, las semanas cotizadas que tenía registradas disminuyeran considerablemente.

Vive en la colonia Santa Isabel de Coatzacoalcos, donde junto a su esposa intenta salir adelante con recursos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas y médicas.

Durante su vida laboral se desempeñó como chofer y trabajó alrededor de seis años en la agencia Nissan de Minatitlán y cuando cumplió 60 años intentó tramitar su jubilación, pero le informaron que no contaba con las 500 semanas cotizadas que necesitaba.

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Humberto asegura que tenía un documento del IMSS en el que aparecían 444 semanas; sin embargo, cuando cumplió 65 años y volvió a consultar su situación, le reportaron solamente 198 y hasta ahora, afirma, desconoce qué ocurrió con las semanas restantes y busca asesoría legal para revisar su caso.

Mientras intenta aclarar su situación, depende principalmente de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, un ingreso que no le alcanza para cubrir los gastos del hogar y los medicamentos que necesita para atender sus padecimientos.

La diabetes, neuropatía diabética, hipertensión y cataratas forman parte de los problemas de salud que enfrenta. Los dolores en las piernas y las manos han reducido su capacidad para realizar actividades físicas, mientras que uno de los medicamentos que requiere cuesta entre 684 y más de 750 pesos, según la farmacia.

La situación se complica porque su esposa también tiene problemas de visión y recientemente sufrió una caída. Aunque sus hijos están al pendiente de ambos, los gastos médicos representan una preocupación constante para la pareja.

Con la intención de obtener un ingreso adicional, Humberto intentó vender limones, pero el esfuerzo terminó por resultarle demasiado pesado, por ello su deseo de mantenerse activo sigue presente, aunque reconoce que su cuerpo ya no le permite trabajar como antes.

Por ahora, espera encontrar apoyo para revisar las semanas cotizadas que aparecen en su historial ante el IMSS y conocer qué alternativas tiene para obtener una pensión y también necesita ayuda para acceder a los medicamentos que requiere para controlar sus enfermedades.

Para Humberto, la posibilidad de resolver este trámite significaría contar con mayores recursos para atender su salud y afrontar los gastos cotidianos sin que cada compra de medicamentos se convierta en una nueva preocupación.