Las primeras nácaras de la temporada comenzaron a llegar al malecón de Minatitlán, donde pescadores independientes ofrecen este producto tradicional de la región, aprovechando el incremento del nivel del agua durante los meses de octubre y noviembre.
Desde la mañana de este miércoles, hombres y mujeres dedicados a la pesca se instalaron a orillas del malecón, sobre la calle Francisco I. Madero, con cubetas y tinas en las que transportaron los ejemplares capturados desde zonas de pantanos, potreros y áreas inundables.
Los precios varían según la presentación: la nácara viva se comercializa entre 50 y 55 pesos por kilogramo, mientras que, una vez aliñada, puede alcanzar los 120 pesos por kilo. El medio kilo preparado se ofrece en aproximadamente 65 pesos, de acuerdo con los vendedores consultados.
Pescadores aprovechan la creciente del río
La captura de nácara comienza desde la madrugada y requiere varias horas de trabajo. Los pescadores utilizan el matayahual, una red que sumergen en el agua para atrapar estos pequeños peces, cuyo desplazamiento hacia zonas accesibles aumenta cuando sube el nivel de los cuerpos de agua.
Elizabeth, habitante de la comunidad de Boca de Uxpanapa, llegó a Minatitlán para vender el producto después de una jornada que comenzó a las cinco de la mañana.
- “Ahorita está subiendo mucho el nivel del río y sí hay mucha nácara; está bajando. Venimos desde las cinco de la mañana y ahorita que terminamos, ya nos vamos. Hay otros compañeros que vienen llegando”, relató.
La pescadora decidió trasladarse para comercializar su captura pese a la contingencia que enfrenta su comunidad, con el objetivo de conseguir ingresos para sostener a su familia.
La pesca continúa pese a las afectaciones por lluvias
En localidades asentadas a orillas de los ríos, las inundaciones han ocasionado afectaciones en viviendas y pérdidas materiales. Ante este panorama, algunos habitantes buscan aprovechar los recursos disponibles durante la temporada para mantener sus ingresos.
El acceso a Boca de Uxpanapa se realiza principalmente mediante pequeñas embarcaciones, que también son utilizadas por los pescadores para desplazarse y capturar las nácaras.
Durante gran parte del año, estos ejemplares permanecen en el fondo de ríos, arroyos, lagunas y terrenos inundables, entre el lodo y la arena. Con las lluvias y el aumento del nivel del agua, su captura se convierte en una actividad esperada por familias dedicadas a la pesca.
Un producto tradicional de la región
La comercialización de nácara forma parte de las costumbres gastronómicas del sur de Veracruz. Una vez adquirida, debe lavarse y desinfectarse adecuadamente antes de su preparación.
Entre las formas tradicionales de consumo se encuentra la nácara aliñada, acompañada de chile, limón, pico de gallo y tortillas hechas a mano.
Cada temporada, las márgenes del río Coatzacoalcos se convierten en puntos de venta para este producto, cuya llegada representa una oportunidad económica para los pescadores y una tradición culinaria para los consumidores de la región.


