Contraesquina Política

Por: Fernando Martinez Plascencia.

Coatzacoalcos Ver., a 14 de marzo del 2026.

​Si la política es de resultados, el experimento de Esteban Bautista Hernández ha resultado en una ecuación de tiempo perdido, la gobernadora Rocío Nahle no puede permitirse ya un congreso qué en lugar de ayudar le genere problemas, o que titubee o que pierda batallas por falta de oficio político, aquí es donde la figura de Juan Javier Gómez Cazarin deja de ser una opción, y se convierte en una necesidad de Estado.

​La segunda mitad de un sexenio es siempre la más compleja, en este último tramo de gobierno es cuando se consolidan las grandes reformas y se blindan los proyectos que permiten dejar un legado de trabajo, o simplemente se van al cesto de la basura.

La gestión de Esteban Bautista Hernández, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, evidenció que la cámara local no puede estar en manos de alguien que requiere “clases de inducción” permanentes para poder operar los temas trascendentes o los grandes desafíos, un personaje que perdió el hilo conductor de la política por la arrogancia y la soberbia.

Hoy el ex alcalde de Tatahuicapan se refugia en otros distritos, buscando el aplauso ante el rechazo de aquellos que un día le confiaron su voto en Cosoleacaque.

El segundo tramo de la gobernadora requiere de alguien que conozca los hilos y los resortes de la política, Juan Javier Gómez Cazarin es uno de ellos, sabe con quién hablar y, sobre todo, sabe cómo doblar voluntades sin que se note la presión, su regreso a la Jucopo es casi un hecho, Rocío Nahle lo necesita para que sus iniciativas no se queden en la congeladora o salgan “mochas” por errores de procedimiento.

​La salida de Esteban Bautista viene acompañada de una limpieza profunda en las áreas administrativas y de asesoría del Congreso, y es que ​”no basta con cambiar al jinete si el caballo es arriado por manos inexpertas”, como sucede con la gente más cercana que lo rodea, es impensable la permanencia de gente inútil, Juan Javier llegará con su propia maquinaria, una que ya ha demostró ser letalmente eficiente en los acuerdos y la negociación política.

​Si otra cosa no sucede, todo indica que la salida de Esteban Bautista será hacia una diputación federal plurinominal, sin embargo no debe leerse como un ascenso, sino como un exilio político, porque ni modos que se quede a ser pastoreado por su “adversario”, en la CDMX, el profe será uno más entre 500 diputados, diluyendo su peso político, alejándose del presupuesto y de la toma de decisiones directas en Veracruz.

Es la forma elegante que tiene preparada la gobernadora para su salida, es una forma de decirle, “gracias por participar, pero requiero de profesionales de la política para terminar mi gobierno”.

​En fin, de concretarse-es casi un hecho-el arribo de Gómez Cazarín al congreso, no solo sería para administrar; llegaría para ordenar, su retorno desde el distrito de San Andrés Tuxtla lo posiciona como el hombre fuerte del sexenio, si el rumbo se ha torcido por la falta de pericia y habilidad política de la actual dirigencia legislativa, Cazarín es una especie de mecánico que entrará para ajustar el volante y el motor a la velocidad que demanda Rocío Nahle.

​En el Veracruz de la gobernadora Rocío Nahle, la lealtad es importante, pero la eficiencia es innegociable, Esteban Bautista se va por la puerta de atrás de la historia local, mientras que Juan Javier Gómez Cazarín regresa para demostrar que, en el arte de la guerra parlamentaria, todavía hay jerarquías.

Por cierto, Juan Javier Gómez Cazarin ya tiene a su sucesor en la delegación federal de los Programas Sociales, y tiene el visto bueno de Palacio Nacional. Al tiempo.