Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 10 de abril del 2026.

En el surrealista sistema político de Veracruz, donde los premios de consolación política suelen ser más aún extraños que la ciencia ficción, ha surgido y trascendido un nuevo fenómeno académico: el ascenso o aterrizaje forzoso del ex alcalde de Coatzacoalcos,Víctor Manuel Carranza Rosaldo, a las aulas de la Universidad Veracruzana (UV).

Sin el molesto trámite del examen de oposición, ese que desvela a miles de docentes con verdadera vocación, Carranza ha sido ungido-presuntamente-con una plaza de tiempo completo, dicen las malas lenguas, y las no tan malas también, que fue la gobernadora Rocío Nahle, quien, en un acto de “caridad política”, o quizás por el puro afán de quitárselo de encima, le abrió las puertas de la Máxima Casa de Estudios.

​La ironía alcanza niveles estratosféricos cuando revisamos la materia que imparte: “Pensamiento Crítico”, si, leyó usted bien, el hombre que durante cuatro años dejó a Coatzacoalcos sumido en la desolación administrativa y el estancamiento, ahora se dedica a enseñar a los jóvenes cómo analizar la realidad de forma lógica y estructurada.

​Es de suponerse que el temario de su clase incluye unidades de aprendizaje tales como, Unidad 1: Cómo ignorar los baches de la ciudad mediante la abstracción metafísica, Unidad 2: La dialéctica de la ineptitud: ¿Es un error si nadie admite que lo cometió? Unidad 3: El arte de bailar el son jarocho de “La Iguana” como distractor ante tanta dislepsia mental para salvar el futuro personal.

​Lo más pintoresco del asunto es que, según dicen sus propios alumnos, el profesor Carranza se toma su papel tan en serio que ha convertido el aula en un confesionario de resentimientos, en un despliegue de ingratitud, el ex alcalde ahora dedica sus horas de “tiempo completo” a despotricar contra quien supuestamente le dio la mano; la gobernadora.

​Resulta que, para don Víctor, todo lo malo que ocurre en Coatzacoalcos es culpa de Rocío Nahle, la gobernadora, algo irracional; cobra del presupuesto estatal gracias a una recomendación, pero hace uso del tiempo pagado por los contribuyentes para morder la mano que lo alimenta, eso, señores, no es pensamiento crítico; es cinismo de alto rendimiento.

​Mientras académicos con doctorados y años de servicio pelean por una mísera hora frente a grupo, la UV-históricamente celosa de su autonomía y rigor-se ve obligada a albergar a un personaje cuyo mayor logro fue pasar sin pena ni gloria, más pena que gloria, por la administración pública.

​Se premia la ineficiencia con la estabilidad laboral que miles de veracruzanos desearían, Víctor Carranza no tiene llenadera, no le bastó con el presupuesto municipal, ahora va por la nómina universitaria.

Al final del día, los únicos reprobados en esta materia son la transparencia y el mérito académico, ah, y el pueblo bueno y sabio que sigue confiando. Al tiempo.