Sólo los que pasaron por las mazmorras del chavismo pueden comprender lo que hoy supone el cierre de El Helicoide en esta ‘nueva’ Venezuela que comienza a forjarse con más incertidumbre que certeza. Uno de los ex presos políticos más emblemáticos del régimen venezolano es Leopoldo López. El líder opositor estuvo cuatro años en Ramo Verde, donde implementó una serie de rutinas para resistir. También es símbolo de la lucha contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro y conoce bien los entresijos de un sistema que el 3 de enero saltó por los aires. En la actualidad, sigue trabajando, sin perder la esperanza, por la libertad de su nación desde el exilio, liderando el World Liberty Congress, un proyecto que aúna a las disidencias del planeta, y próximamente viajará a EEUU, donde llevará en su agenda a Venezuela. López, quien ayer visitó el Máster de Periodismo de EL MUNDO, analiza la coyuntura venezolana en un día clave, en el que la juventud regresó a las calles mientras se discutía en la Asamblea Nacional la polémica ley de amnistía.

Pregunta. ¿Qué significa para un ex preso político el cierre de El Helicoide?

Respuesta. Es una aspiración que teníamos, que tenemos los presos, quienes hemos sido presos. Yo estando preso en Ramo Verde siempre soñaba con que esa cárcel algún día se convirtiera en una universidad. El Helicoide terminará siendo en democracia el Museo de la Memoria. No es lo que va a hacer la dictadura interina. Tiene que haber memoria. Yo estuve en Chile hace muchos años, el Museo de la Memoria de Chile es muy impresionante y muy necesario. Si bien es cierto que hay que transitar hacia la democracia, hacia el encuentro, eso no puede significar nunca el olvido, porque el olvido nos pone en el precipicio de la repetición. Creo que El Helicoide será el centro de lo que yo espero sea un satélite de espacios para la memoria, que se tendrá que hacer con el espíritu de la Venezuela que está por venir, que no permita el olvido pero que tampoco se ancle en la venganza, sino en la justicia.

P. ¿Espera que haya más cierres de otros centros de tortura?

R. Eso va a pasar en los próximos días con la dictadura interina o va a pasar cuando haya democracia. La marca de los presos políticos en lo que ha sido esta última etapa de la dictadura es muy profunda. Son muchos relatos, es mucha la reivindicación a la memoria que hay que hacer, de personas incluso que fallecieron en la cárcel, amigos míos, gente que yo conocí, que los asesinaron. Gente que ha pasado ya 24 años en la cárcel, como son los policías metropolitanos, con quienes estuve preso también. Yo estuve cuatro años preso, en confinamiento solitario la mayor cantidad del tiempo, pero de vez en cuando podía ir a misa, ir al patio y allí pude conocer historias de personas que llevan años presos, que nunca los presentaron ante un juez, que fueron secuestrados de la dictadura, como son muchos de los presos que hoy están en Venezuela.

P. ¿Qué opina alguien como usted que desafió al chavismo de los hechos que acontecieron el pasado 3 de enero? ¿Qué sintió aquel día?

R. Sentí felicidad, justicia, un pedacito de libertad, alegría y también sentí el peso de la responsabilidad de todos, de que ese paso tan importante nos lleve a donde queremos llegar, que es una Venezuela libre y democrática. Esto es un paso necesario. Recorrimos todos los caminos: el de las elecciones, las protestas, las negociaciones, las sanciones, la presión. Yo pagué un precio alto por haber dicho mi opinión, nunca dejaré de decirla. Yo estaba de acuerdo con la presión que se estaba haciendo sobre la dictadura y eso me llevó a que me quitaran la nacionalidad, entraran a mi casa, mataran a mis perros y tumbaran mi hogar. Y eso no lo digo sólo a título personal, lo digo como un ejemplo de lo que muchos hemos dejado en el camino en esta lucha por la libertad: expropiaciones, encarcelamiento, exilio, asesinato, víctimas de la inseguridad promovida por la propia dictadura… Eso es lo que hemos tenido que recorrer durante todos estos años difíciles.

P. El chavismo está haciendo excarcelaciones a cuentagotas: algunas acaban en arresto domiciliario, como el que usted vivió, otras con condiciones de libertad muy limitadas… ¿es un doble juego para cumplir con EEUU, pero seguir teniendo el control?

R. Ellos no quieren perder el control de la represión, porque lo que había sostenido Maduro era el terror a través de la represión y cuesta entenderlo para alguien que vive en democracia. Un país de millones que pueda ser controlado por un puñado de miles sólo se logra a través del terror y la amenaza de la represión. Por eso, la represión era una herramienta estratégica para la dictadura y la implementaron estratégicamente. Tú ves que había presos que eran representativos de todos los sectores: un empresario, un estudiante, un político, un tuitero… Es decir, que permitían que cualquier ciudadano tuviese a un grado de distancia a un referente que había ido preso. Así es como se construyen estos estados de terror y eso se está desmontando. Evidentemente, la dictadura interina de Delcy Rodríguez no quiere soltar la herramienta de la represión y toca presionar. Yo me siento muy contento de ver la valentía de los familiares de los presos políticos. En algún momento dado se escribirá sobre cómo el espacio cívico en Venezuela se comenzó a abrir a través de los familiares de los presos políticos.

P. Esas madres que se dejan la piel en las puertas de las cárceles…

R. Que están allí haciendo vigilias y que ha sido tan poderoso que se les han unido los estudiantes, los gremios… pero es la punta de esa flecha hacia la apertura del espacio cívico.

P. Precisamente, está en debate en estos momentos la ley de amnistía, ¿se puede confiar en ella?

R. Hay que confiar en el proceso que hoy está conduciendo Estados Unidos. La realidad es que todo esto que está ocurriendo ha sucedido por la decisión que tomó Estados Unidos de remover a Nicolás Maduro y presentarlo ante la justicia. La ley en sí, no conozco el último borrador y creo que nadie lo conoce, va a tener muchas lagunas, como lo tiene todo lo que ellos están haciendo, va a tener muchos espacios de arbitrariedad y tendremos que seguir presionando para que haya liberación de todos los presos, retorno de todos los que están en el exilio y también un cese de la represión.

P. Una de las cosas que se menciona de esa ley de amnistía, que no es clara y todavía no conocemos, es que se va a limitar el regreso de exiliados con liderazgo como pueden ser usted o María Corina Machado. ¿Teme que eso ocurra?

R. Habrá que seguir empujando, pero María Corina Machado tiene que regresar a Venezuela. Edmundo González tiene que regresar. Todos los que estamos en el exilio tenemos que regresar y tenemos que hacerlo desafiando el estatus de que haya intereses, de que no quieran que se liberen a todos los presos o no quieran que regresen todos los que están en el exilio. Habrá que seguir empujando.

P. No querrán que regrese gente como usted, que sea capaz de movilizar a la población…

R. Bueno, pero nos tocará empujar. Pero también te digo que es que el escenario ha cambiado mucho. Es decir, ya no estamos en el escenario en donde la dictadura tiene control sobre todo lo que vaya a ocurrir. Hay un empuje por parte de Estados Unidos que pesa mucho sobre lo que está ocurriendo. Lo que tenemos que construir es ese espacio que nos permita ir a elecciones.

P. ¿Confía en que pueda haber esa hoja de ruta para acabar en unas elecciones?

R. La va a haber. Tiene que haberla. No es sostenible. Hay gente que dice “Venezuela va a ser un modelo autocrático con prosperidad económica”. Eso no es sostenible en Venezuela. Ahora yo no te puedo decir en cuánto tiempo van a ser las elecciones. Te puedo decir que yo aspiraría a que sean lo antes posible.

P. Le pregunto eso porque justo Jorge Rodríguez decía esta semana en una entrevista: “No habrá elecciones en un periodo inmediato”.

R. Bueno, inmediato puede ser mañana o inmediato puede ser seis meses. Lo que nos toca nuevamente es empujar, construir y proponer. Esa tiene que ser, en mi opinión, la agenda. Tiene que ser la apertura y la transición democráticas. Yo creo profundamente en que la visión que hay que proyectar es una de democracia total, en donde todos se puedan ver reflejados.

P. ¿Usted pretende o va a buscar formar parte de esa ruta hacia la democracia? ¿Está trabajando en ello de alguna manera?

R. Por supuesto. Hablando con todo el mundo, con nuestro presidente electo, con María Corina, con las otras organizaciones políticas, con gente de la sociedad civil, con los que piensan igual, con los que piensan distinto…

López, en un momento de la entrevista.
López, en un momento de la entrevista.ALBERTO DI LOLLI

P. ¿Ve factible esa llegada al poder y el liderazgo de María Corina y de Edmundo que legitimó el pueblo el 28-J?

R. Sin duda alguna. El liderazgo que hoy está legitimado a través de las elecciones de Edmundo y de María Corina.

P. ¿Cree que Donald Trump realmente está confiando en Delcy Rodríguez?

R. Lo han dicho muy claramente. Yo creo que Delcy Rodríguez le es útil a la agenda que está impulsando Trump. En el momento que deje de ser útil, habrá consecuencias como lo han planteado los propios americanos. A nosotros [los venezolanos] nos corresponde construir la agenda democrática, es decir, no pidamos a otros lo que es obligación nuestra.

P. ¿Qué le parece que Zapatero sea el único interlocutor de los Rodríguez?

R. Yo no sé si eso es así o no. No tengo información.

P. Dentro de esas excarcelaciones, uno de los afectados ha sido Freddy Superlano, que es de Voluntad Popular y es una persona cercana a usted. ¿Ha podido hablar con él? ¿cómo se siente?

R. Hablo con él todos los días, se siente fuerte y esperanzado. Para mí estos días han sido días de mucha alegría personal [muestra pantallazos de conversaciones con ex presos políticos].

P. Pese a todo… ¿mantiene la esperanza?

R. Es que hacer política sin esperanza… Estás destinado al fracaso o al cinismo. Yo no quiero estar nunca en el cuadrante del cinismo.