Dicen que a Nico el pubis le lleva a maltraer, que le merma y condiciona su juego y que a Iñaki le cuesta hacer goles, tanto como que solo había marcado uno. Se dibujaba una temporada gris, con pocos fogonazos de los Williams. Sin embargo, en Mestalla, les bastó un destello para mandar a la lona al Valencia y al Athletic a semifinales. Apenas jugaron media hora, porque Valverde les mandó al campo de la mano, pero fue suficiente. El pequeño centró y el mayor rebañó para marcar el 1-2 en el 90+5 que daba la victoria a los rojiblancos.
Mientras, en Vitoria, a la Real Sociedad también le tocó rehacerse ante un contestón Alavés que le tuvo contra las cuerdas hasta el minuto 88. Fueron los donostiarras siempre a remolque, con Oyarzabal igualando el gol tempranero de Abde, con Remiro parando a Toni Martínez el segundo penalti que le tiraba, porque el primero lo marcó el murciano. Fue Guedes quien empató para darles vida en el 76 y Oskarsson quien heló Mendizorroza con el 2-3 porque se les habían escapado las semifinales.
En Mestalla, la grada se había vestido de gala y no cesó recordarle a su equipo que quería la Copa. Valverde parecía haber renunciado desde el once, sin un titular y con el debut de Iker Monreal junto a Laporte en el centro de la defensa. Para pareja para bailar con Sadiq, un chaval y un veterano recién salido de lesión. La parroquia se relamía esperando, con paciencia, que el Valencia, que no tardó en buscar el primer balón en largo al nigeriano, engrasara su ataque. Mientras veía cómo Luis Rioja se iba convirtiendo en un problema para Lekue en la orilla derecha. Era incapaz el capitán de frenarle y encima el fuerte viento le jugaba malas pasadas. Permitió que el sevillano se le escapara para pisar área y cruzar un disparo que salvó Padilla.
La respuesta del Athletic fue solo una entre los tres palos en toda la primera parte y llegó por la incapacidad de los valencianistas para despejar un balón que el Athletic pudo sobar rondando el área hasta que Nico Serrano soltó un latigazo que obligó a Dimitrievski a sacar los puños.
La sensación era de que el Valencia estaba más cerca de abrir el marcador en cuanto Sadiq se afinara. Y lo hizo, pero en la portería que no tocaba. Una falta que Robert Navarro, desde casi la línea de banda, la cabeceó el delantero, solo en el pico del área, como si fuera el goleador del Athletic. Nadie entendió qué cortocircuito le llevó a perpetrar ese testarazo. Como si se hubiera quedado grogui, poco después falló en el remate de un centro de Rioja a un metro de la meta de Padilla. Sin embargo, se sacudió la culpa y lo enmendó cuando vio que Rioja -siempre Rioja- probó con un tiro desde el carril derecho que al meta del Athletic, en su intento por embolsarlo, se le escapó. Apareció como un rayo el nigeriano para rebañarla y poner el empate.
La igualdad espoleó al equipo de Corberán que se instaló en el área bilbaína, con Danjuma intentando castigar por la izquierda y Rioja siendo una pesadilla en la derecha. El Athletic solo intentaba estirarse para, al menos, llevar con vida al descanso. Esa estrategia le permitió tener el partido en la mano.
Valverde mandó a los Williams, a Nico y a Iñaki, al césped y Corberán respondió sacando a Sadiq, tras enviar alta una asistencia de Pepelu, y recompuso su defensa por la lesión de Copete. Creció y mucho el Athletic, que pudo marcar con un remate de media volea de Nico Serrano que estrelló en el lateral del área. Enlazó otra ocasión el extremo antes de que Foulquier, silbado todo el duelo, estirara al Valencia hasta la línea de fondo para estampar su tiro en el palo. Hasta ahí se mantuvieron los valencianistas en los cuartos de final. Y eso que Dimitrievski paró un penalti a Jauregizar que el VAR vio por mano de Tárrega. Ni Ramazani, ni Diego López, ni Hugo Duro ni Guido Rodríguez sacaron a su equipo del atasco, cada vez más romo y más parecido al que sufre mucho en Liga.
En el añadido, cuando se visualizaba la prórroga, apareció Nico Williams por el carril derecho para, desde el pico del área, regalarle a Iñaki un balón que solo tuvo que rebañar para llevar al Athletic a las semifinales de la Copa.

