En un llamado a la reconciliación y la tranquilidad social, la Parroquia San Rafael Guízar y Valencia realizó una procesión con el Santísimo Sacramento por calles de la colonia Las Gaviotas, con la intención de elevar oraciones por la paz en México, en un contexto marcado por hechos recientes de violencia tras el abatimiento de Nemesio Oseguera, conocido como “El Mencho”.

Joel Ireta Munguía, coordinador de la Pastoral de Movilidad de la Diócesis de Coatzacoalcos, explicó que el recorrido se desarrolló en completo silencio, como un acto de recogimiento espiritual y una muestra de súplica colectiva ante la situación que atraviesa el país.

Se trata de la quinta ocasión en que la comunidad parroquial organiza esta manifestación de fe, que se ha consolidado como un signo constante de oración y sacrificio ofrecido por diversas intenciones, y en esta ocasión de manera particular por la paz del país.

“Invitar a la ciudadanía a seguir orando, seguir pidiendo, pero sobre todo cuidar a la familia, los valores cristianos, que no perdamos la vida las correcciones que debemos hacer entre la sociedad, el cuidado de la educación, de la formación de los niños, jóvenes”, expresó.

El contingente fue guiado por Jesús Sacramentado y por el presbítero Joel Ireta Munguía, párroco del templo, quien señaló que se trata de un tiempo propicio para intensificar la oración por la paz, tal como lo ha propuesto la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Durante el trayecto se elevó la oración sugerida por los obispos de México, pidiendo por la paz desde el seno de las familias, el fortalecimiento de la educación, la formación ética y la vivencia de los valores cristianos y humanos.

De manera especial, se pidió por quienes trabajan en favor de la paz y por las personas que enfrentan situaciones de violencia, a fin de que prevalezcan la concordia y el bien común en el país.

“También hacerle el llamado a las autoridades, para que siempre estén cuidando a nuestra ciudad, que puedan hacer lo que corresponda para el cuidado del pueblo”, comentó.

Finalmente, reiteró el llamado a mantener la oración constante, fortalecer los valores cristianos en las familias y exhortó a las autoridades a cumplir con su responsabilidad en favor del bienestar del Pueblo de Dios.

Cada mes, esta procesión congrega entre 200 y 300 personas, entre adultos, jóvenes y niños, quienes con fe y esperanza participan en esta caminata silenciosa para pedir por la paz en México.