La pregunta que muchos aficionados al futbol se hacen es si la FIFA podría intervenir en el caso de Estados Unidos como lo hizo con Rusia en 2022. En aquel entonces, la FIFA suspendió a Rusia tras la invasión a Ucrania, ya que el conflicto afectó directamente las competencias deportivas. Varias selecciones europeas se negaron a jugar contra Rusia, lo que generó un riesgo de boicots y afectación a torneos oficiales.
La medida contra Rusia buscó proteger la integridad de las competiciones y garantizar la seguridad de jugadores y aficionados. Además, Rusia no era sede de un Mundial en organización, por lo que la sanción fue exclusivamente deportiva. Se le impidió competir, pero no se le retiró la organización de un torneo en curso. Este contexto es clave para entender por qué el caso de Estados Unidos es diferente.
Hasta el momento, la FIFA no ha recibido solicitudes formales de federaciones para boicotear partidos en territorio estadounidense. Tampoco existe una afectación directa a la seguridad o logística del Mundial 2026, que será organizado conjuntamente con México y Canadá.
Especialistas en el tema señalan que la FIFA solo interviene cuando hay interferencia gubernamental en el futbol, riesgos directos para los partidos o conflictos que imposibiliten la competencia. Estos escenarios, por ahora, no se presentan en el caso estadounidense.
La comparación con Rusia, aunque común en redes, carece de base reglamentaria y precedentes claros.
El Mundial 2026 sigue en pie, y la FIFA no ha dado señales de que la situación internacional actual pueda cambiar eso. La organización del torneo avanza sin contratiempos, y los preparativos en Estados Unidos, México y Canadá continúan según lo planeado.

