Como todos los presidentes en la historia de Estados Unidos, Donald Trump influye de forma significativa en la toma de decisiones de Israel. Pero ninguno había interferido de forma tan pública y directa en los asuntos internos de su gran aliado como él. La prueba más gráfica ha sido la durísima crítica al presidente israelí, Isaac Herzog, por no haber concedido aún el indulto al primer ministro, Benjamin Netanyahu, que está siendo juzgado por tres casos de corrupción en un juicio iniciado en 2020.
“Tienen a un presidente que se niega a concederle un indulto. Creo que debería avergonzarse de sí mismo“, dijo Trump anoche antes de elevar su malestar y tono: “El presidente de Israel, su principal autoridad es conceder indultos… Él dijo que lo haría en cinco ocasiones diferentes pero no quiere hacerlo porque, supongo, perdería su fuerza. Creo que el pueblo de Israel debería realmente hacerle sentir vergüenza. Es vergonzoso que no lo conceda. Debería concederlo“.
Trump volvió a elogiar a Netanyahu (“Bibi ha sido un gran primer ministro en tiempos de guerra”) y a sí mismo (“he sido el mejor amigo que Israel ha tenido”) en una intervención en la que confirmó que prioriza la negociación con Irán aunque dándole un ultimátum de un mes.
La respuesta de Herzog
Las contundentes palabras de Trump sorprendieron a Herzog durante su vuelo de retorno a Israel tras la visita realizada en Australia en solidaridad con la comunidad judía y las familias de las víctimas del grave atentado terrorista que tuvo lugar el pasado mes de diciembre en Sídney.
Herzog no tardó en responder manteniendo la diplomacia que le caracteriza, pero también para no provocar el enfado del gran aliado de Israel. “Para aclarar, la solicitud del primer ministro está siendo examinada en estos momentos por el Ministerio de Justicia para obtener una opinión jurídica conforme a los procedimientos establecidos. Sólo una vez concluido ese proceso, el presidente Herzog considerará la petición de acuerdo con la ley, el interés superior del Estado de Israel, guiado por su conciencia y sin ninguna influencia de presiones externas o internas de ningún tipo”, indicó.
El comunicado de Presidencia destacó que “Herzog aprecia profundamente al presidente Donald Trump por su importante contribución al Estado de Israel y a su seguridad”. Pero al mismo tiempo, envió un mensaje a Washington: “Israel es un Estado soberano regido por el Estado de Derecho. Contrariamente a la impresión creada por las declaraciones del presidente Trump, el presidente Herzog aún no ha tomado ninguna decisión al respecto”.
No es ni mucho menos la primera vez que Trump pide el indulto de Netanyahu. Ya lo hizo en su discurso en octubre en el Parlamento israelí ante la satisfacción del premier y en una carta oficial a Herzog. A la pregunta formulada por un periodista este viernes de si cree que Netanyahu será indultado, el presidente de EEUU contestó afirmativamente. Como en su propio caso, Trump considera que el líder israelí ha sido perjudicado por lo que ambos denuncian como “establishment”. El pasado 30 de noviembre y contra todo pronóstico, Netanyahu envió a Herzog la solicitud oficial de indulto.
Un día después de la reunión en la Casa Blanca
El hecho de que Trump haya elevado la presión al día siguiente de reunirse con Netanyahu en la Casa Blanca ha disparado las especulaciones de que fue éste último el que sacó el tema (personal, político, jurídico, etc. en la esfera interna israelí) en la reunión. Una cumbre que Netanyahu había pedido para hablar sobre la negociación con Irán y su arsenal de misiles balísticos así como el escenario bélico en caso de fracasar el diálogo con Teherán.
El presidente en Israel -un cargo básicamente simbólico- tiene potestad de conceder el indulto pero habitualmente sólo si el solicitante es condenado, admite el delito y muestra arrepentimiento. Algo que no pasa en el explosivo caso de Netanyahu que ha fracturado a su país en los últimos años.


