Donald Trump y Estados Unidos han “cruzado un límite”. Las amenazas del magnate para hacerse a toda costa con Groenlandia, según explican a este periódico fuentes diplomáticas europeas, suponen que “se ha traspasado una línea roja”. Y hacen que se haya extendido una impresión: “Se ha vuelto loco“.

La sensación de que el magnate está fuera de control se ha multiplicado en los últimos días. Tras la intervención en Venezuela para arrestar a Nicolás Maduro, Trump fijó oficialmente su objetivo en la isla que pertenece al Reino de Dinamarca, lo que ya alertó a las capitales europeas y a las instituciones comunitarias. Pero lo ocurrido durante el pasado fin de semana, con el presidente de Estados Unidos señalando directamente a los países que enviaron tropas a Groenlandia y afirmando que les impondrá aranceles de hasta el 25%, parece haber superado todos los límites. “No nos trata con respeto y es agresivo“, sentencian desde un país del norte.

Y la carta que ayer envió Trump al primer ministro de Noruega, Johas Gahr Store, no hace más que agudizar todas estas sensaciones. “Teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido ocho guerras y más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos”, señaló el presidente en la misiva que remitió ayer. “Es una locura“, inciden desde el ámbito diplomático. Entre otras muchas cosas, porque el Ejecutivo noruego poco tiene que ver con la decisión de ese premio ya que quien selecciona al ganador es el Comité del Nobel.

La postura hacia Trump y el compromiso con la defensa de Groenlandia son dos cuestiones que, además, son ampliamente compartidas por los Estados miembros. Más allá de Hungría, que tiene en Viktor Orban una suerte de infiltrado de Vladimir Putin y Trump en el seno del Consejo Europeo, la inmensa mayoría de países están dispuestos a dar pasos adelante muy firmes.

Aunque también es cierto, y esto es muy relevante, que en las naciones bálticas existe un punto menos de convencimiento. Temen que si Europa hace frente a Trump, el presidente de Estados Unidos puede dejar de proteger a estos países frente a Rusia en el marco de la OTAN. Así lo expusieron, de hecho, en la reunión extraordinaria de embajadores que el domingo por la tarde tuvo lugar en Bruselas tras la escalada de amenazas de Trump.

Los siguientes días, en cualquier caso, van a ser muy relevantes en el ámbito geopolítico. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, estará el martes en Davos, foro en el que un día después también participará Trump para presentar su visión del mundo. Y con todos esos ingredientes y la situación ya descrita en Bruselas y las capitales, los presidentes y primeros ministros de la UE se reunirán el jueves en un Consejo extraordinario. Será a partir de las 19 horas, por lo que se espera que la cita se extienda hasta bien entrada la noche incluso aunque se trate sólo de una discusión y no se vayan a tomar decisiones concretas.