Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 4 de mayo del 2026.

La política en el sur de Veracruz atraviesa una crisis, particularmente en Coatzacoalcos.

Lo que hoy presenciamos es el desplome de un liderazgo por falta de capacidad política, la resolución del Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje, sepulta-así parece-a Maria de la Luz Acosta Cabrera como secretaria general del sindicato de la Comisión del Agua, pese a estar cobijada por la CTM, esto pareciera ser el último clavo al ataúd político forjado en la falta de autonomía.

​El problema central de Acosta Cabrera no es solo la pérdida de legalidad por falta de personalidad jurídica al no poder acreditar ante las autoridades estatales laborales su condición de líder de los trabajadores, sino la pérdida de legitimidad ante sus bases, la también regidora priista, olvidó que el liderazgo sindical se nutre de resultados a los trabajadores que, desafortunadamente hoy, han quedado en un vacío, desamparados por su inexperiencia en los temas sindicales.

​La regidora Lucy Acosta, ha transitado de ser una figura con trayectoria en ascenso, a convertirse en una figura paralizada, -esperemos logre salir de esta parálisis-ésta deficiencia en la gestión gremial y falta de comunicación, se traslada al Palacio Municipal, uniéndose a la de la regidora priista, Karen Cortines, cuyas gestiones se han limitado a la presencia burocrática, sin una agenda-no se conoce-que impacte en la ciudadanía.

El laudo laboral-no ha presentado documento que demuestre lo contrario-que resuelve el incidente de falta de personalidad de la representante sindical, deja a una base trabajadora en la incertidumbre, a esto se suma un electorado que observa cómo sus representantes se diluyen en la inacción.

​Este golpe político ensombrece aún más el panorama para el priismo local, lo vuelve desolador, mientras figuras políticas como Gersain Cruz Hidalgo, líder del sindicato de empleados municipales, han fortalecido su liderazgo, con mayor posibilidad a algún cargo de representación popular, el PRI parece estar cavando su propia fosa política.

En todo esto, la interrogante sobre Juan Pablo Sosa González, presidente del PRI en Coatzacoalcos, es inevitable. ¿Puede un dirigente ganar una elección cuando su propia reputación es su principal enemigo?

Sosa González, aunque ostenta el control del sindicato del Hospital Comunitario, arrastra una imagen que en política es letal: la percepción de debilidad y la falta de criterio propio.

​La percepción pública negativa en torno a Sosa González no es un evento fortuito, es la acumulación de varios factores que han erosionado su figura, se le percibe como un personaje bajo la sombra de la CTM, sin autonomía, la percepción de que es incapaz de tomar una decisión sin la orden directa de Carlos Vasconcelos,-un hombre bien intencionado pero sin visión política-le quita el aura de “líder” para dejarlo en el triste papel de un títere, y en política, el que no decide, no manda, y el que no manda, no inspira confianza.

Sus conflictos personales han trascendido al ámbito público, y, cuando la vida privada de un político se vuelve el tema principal de conversación por encima de sus propuestas o logros sindicales, se pierde el respeto institucional, aunque se mantiene al frente del gremio en el hospital, su liderazgo está siendo cuestionado, los trabajadores exigen transparencia y resultados que no dependan de favores políticos, sino de gestiones reales.

En un escenario electoral donde se necesita “altura y presencia política” para enfrentar la maquinaria de Morena, Juan Pablo Sosa González aparece como alguien más preocupado por mantener su pequeño feudo que por construir una alternativa real de gobierno, desinflado, sin un discurso acorde a lo que se vive en el país.

​Finalmente, el PRI de Coatzacoalcos se encamina al 2027 sin brújula, no hay personajes a la altura de las circunstancias políticas, si sus cuadros principales siguen prefiriendo la comodidad de la obediencia al riesgo de la gestión propia, el destino está sellado: la intrascendencia política y la derrota anticipada. Al tiempo.