Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 26 de junio de 2026.

Los recientes comentarios manifestados por usuarios del Gimnasio Bicentenario “Teresa Morales”, ante el cobro de inscripción mensual y la credencial de identificación, anunciados por parte del área de deportes, pone sobre la mesa un debate necesario sobre el costo de mantener los espacios públicos en condiciones dignas y el compromiso compartido entre gobierno y sociedad.

​Más allá de las comparaciones estériles sobre si otros gimnasios cobran más, o menos, el fondo del asunto radica en el compromiso de mejorar de manera tangible.

Quienes asisten a ejercitarse tienen todo el derecho de exigir que cada peso invertido se traduzca en instalaciones funcionales; buena ventilación para mitigar las altas temperaturas de nuestra ciudad, mayor vigilancia, equipos modernos y, de manera prioritaria, sanitarios en óptimas condiciones.

​Sin embargo, la moneda siempre tiene dos caras, existe una lamentable idiosincrasia en nuestro país, la falsa creencia de que lo público no le pertenece a nadie y que, por ende, no hay obligación de cuidarlo, lo vemos a diario en el mobiliario y en los baños de restaurantes, pero también en las dependencias públicas, donde se desperdicia el agua, se destruyen los despachadores de papel o se deja la luz encendida sin el menor reparo.

En casa cuidamos hasta el último detalle porque nos cuesta, en lo público, a menudo nos desentendemos, la corresponsabilidad es obligatoria, si el ciudadano aporta de su bolsillo, tiene la obligación de cuidar y conservar lo que es para su propio provecho.

​Cobrar por un servicio público puede sonar descabellado en primera instancia, pero si se analiza con objetividad, es una vía legítima para tener infraestructura de primer nivel, eso sí, la autoridad debe estar vigilante para que esos recursos no se desvíen por el camino de la opacidad.

​Ejemplos de que la vigilancia estrecha da resultados, es el caso del transbordador de Villa Allende, en el periodo del exalcalde Amado Cruz Malpica, los ingresos reportados eran mínimos, hace unos días, el alcalde Pedro Miguel Rosaldo García demostró en rueda de prensa cómo, mediante una fiscalización real, la recaudación pasó de 89 mil pesos en 2025, a casi 400 mil pesos en este año, y viene informando, mes con mes, como la recaudación ha aumentado en diversos trámites como el Traslado de Dominio, Certificados de No Adeudo, y así, en todos los rubros.

La diferencia es enorme y el mensaje es claro: el dinero del pueblo se cuida para devolverlo en obras.

​Si algo ha caracterizado a Pedro Miguel Rosaldo García desde que asumió la presidencia municipal de Coatzacoalcos, es su dinamismo y la transparencia en el manejo de los recursos.

Es un alcalde que no ha parado, lo mismo gestiona inversiones del sector energético o la llegada de grandes cadenas como Walmart, que atiende el ordenamiento de panteones, el bacheo general, las pavimentaciones y el apoyo directo a las colonias más vulnerables y olvidadas.

​Ciudades modelo en el estado, como Orizaba, por ejemplo, han demostrado que la recaudación justa y bien administrada transforma los municipios, Coatzacoalcos no tiene por qué ser la excepción.

El alcalde no es un hombre que se esconda ante los problemas, ni ante el cuestionamiento, al contrario, es un gobernante que escucha, que entiende las demandas de su gente y a quien le gusta hacer las cosas bien.

​Seguramente, ante el legítimo reclamo de los usuarios del Gimnasio Bicentenario “Teresa Morales”, la respuesta de la autoridad municipal no tardará en llegar, y, no será una evasiva, sino una solución puntual que encuentre la justa medianía para ambas partes, garantizando que el esfuerzo económico de los deportistas se vea reflejado, muy pronto, en el gimnasio que Coatzacoalcos merece. Al tiempo.