Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 13 de septiembre de 2026.

Mire. ​La paz social de un municipio no solo se construye con grandes obras de infraestructura o con el despliegue de elementos de seguridad; se edifica, sobre todo, en el terreno de lo cotidiano, en la resolución pacífica del vecino molesto, el escándalo en la vía pública, o el incidente menor que, por falta de un cauce adecuado, termina en una escalada de violencia, o en el colapso innecesario de las fiscalías.

Por ello, el anuncio de la próxima puesta en marcha del Juzgado Cívico Municipal para el mes de diciembre, no es un trámite administrativo más, es un paso decisivo hacia la modernización institucional de Coatzacoalcos.

Esta iniciativa tan importante del alcalde Pedro Miguel Rosaldo García, demuestra una visión política integral, con mirada de altura, justo lo que Coatzacoalcos necesitaba, su llegada al gobierno municipal le ha dado a la ciudad otro rumbo y otra dirección encaminada al progreso y al desarrollo.

Poner a Coatzacoalcos a la par de entidades de vanguardia en justicia cotidiana, como la Ciudad de México, Campeche o Nuevo León, refleja una gestión que no se limita a resolver lo urgente, sino que planifica con visión estratégica y centrada hacia dónde quiere ir, y lo que quiere para la ciudad que lo vio nacer.

Rosaldo García ha entendido que la certeza jurídica y la gobernabilidad se fundamentan en el diálogo, la mediación y la prevención de conductas antisociales antes de que estas se conviertan en delitos de alto impacto.

​Llevar riñas menores, faltas administrativas o altercados vecinales ante el Ministerio Público ha sido, históricamente, una desproporción penal que satura el sistema y revictimiza, en muchos casos, al ciudadano.

El modelo de justicia cívica cambia radicalmente este paradigma, prioriza las amonestaciones, las multas equitativas, el trabajo comunitario y el arresto administrativo cuando sea indispensable, evitando que un conflicto menor catapulte a un ciudadano a los barrotes de un penal.

Es, en esencia, un mecanismo que privilegia el tejido social por encima del castigo punitivo.

​Quienes intenten obstaculizar este avance mediante recursos legaloides o descalificaciones desde el estómago, ignoran que la naturaleza jurídica del juzgado cívico está plenamente blindada en favor del bienestar común, ponerle trabas a esta iniciativa por aquellos que se dicen “doctores” en derecho,-siendo que en muchas ocasiones ni los agravios saben señalar en su demanda de amparo-no es frenar a Pedro Miguel Rosaldo García; es frenar la tranquilidad de los propios habitantes.

​Con obras públicas visibles, inversiones, servicios en mejora continua y, ahora, con la implementación de herramientas legales de proximidad en el Juzgado Cívico qué pronto estará funcionando, Pedro Miguel Rosaldo García reafirma un liderazgo pragmático, social y humano.

La llegada del Juzgado Cívico Municipal consolida una administración que no sólo transforma las calles con concreto, que atiende las demandas y necesidades de la gente de forma directa, sino que fortalece la convivencia social con legalidad, empatía y sentido común. Al tiempo.