Conmovida hasta las lágrimas, la señora Antonia recibió un aparato auditivo durante la octava Jornada de Salud Auditiva Ambiental, realizada en coordinación con Integra A.C. y Fundación Quetzalli, lo que le permitió volver a escuchar después de años de vivir en silencio.
“Yo me siento muy feliz y le doy primeramente gracias a Dios y gracias a todo el equipo de ustedes, porque hoy ya voy a poder escuchar a mi nieto y platicar con mis hijos”, expresó con emoción.
Antonia contó que, desde que comenzó a perder la audición, se había aislado de su familia y amigos, evitando reuniones por la pena de no poder comunicarse con claridad. Esa situación la llevó a sentirse sola y apartada de las actividades cotidianas.
Hoy, con el apoyo recibido, asegura que tiene una nueva oportunidad de integrarse a su entorno y recuperar los momentos que había perdido. Al igual que ella, decenas de personas fueron beneficiadas con aparatos auditivos, gracias a la labor conjunta de las asociaciones participantes.
Sofía Moreno/ Imagen del Golfo