Será un viaje de poco más de 250 kilómetros y casi mil años de historia. El tapiz de Bayeux, elaborado en el siglo XI para conmemorar la victoria de Guillermo el Conquistador en la batalla de Hastings, el inicio de la invasión normanda de Inglaterra, emprenderá el trayecto a Londres en 2026 para ser exhibido por primera vez en el Museo Británico.

La inscripción latina Angli et Franci simboliza la singular alianza en el impresionante tapiz de 70 metros de largo (que es técnicamente un bordado) y que está considerado como “el documento más devastador de las guerras” del medioevo en Europa.

El préstamo ha sido posible gracias a la nueva entente cordiale sellada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el premier británico, Keir Starmer, y ha generado ríos de tinta (y casi sangre) en Francia, con decenas de expertos advirtiendo de que la obra puede sufrir daños irreparables durante el transporte.

Pero la suerte está echada, y el Museo Británico ha decidido dar el definitivo paso adelante asegurando la pieza histórica en 800 millones de libras (915 millones de euros) por cuenta del Plan de Indemnización Gubernamental, que permite a los museos contar con garantías extras y un sustancial ahorro con respecto a los seguros privados.

El espectacular tapiz contiene 58 escenas gráficas de la guerra y de la vida mundana, con 626 personajes, 202 caballos y mulas, 55 perros, 41 navíos y 37 fortalezas y edificaciones. No hay constancia del autor o maestro que concibió la obra, ni de la fecha exacta de realización. Se supone que fue elaborado principalmente por mujeres bordadoras, en Canterbury, Winchester o Kent, en el sur de Inglaterra.

La teoría mayoritariamente aceptada es que fue un encargo del arzobispo Odo de Bayeux para servir como ornamento en la catedral de la ciudad normanda para la “consagración” de su hermano, Guillermo el Conquistador, y de su victoria sobre Haroldo II, el último rey de la Inglaterra anglosajona. Harold Rex Interfectus Est, “el rey Haroldo ha sido matado”, puede leerse en otra de las leyendas en latín que acompañan a la secuencia de bordados.

El regreso del tapiz al cabo de casi diez siglos ha despertado la máxima expectación en el Reino Unido, donde se exhibirá a partir de septiembre de 2026, aprovechando las obras de renovación del Museo de Bayeux, donde atrae todos los años a 400.000 visitantes (una tercera parte de ellos, británicos).

La primera vez que el presidente Macron dejó caer su intención de prestar el tapiz al Reino Unido, en 2018, se dispararon todas las alarmas en Francia. Un primer estudio de los conservadores en 2020 corroboró el mal estado de la obra, con un total de 24.200 manchas y 10.000 agujeros, entre otros desperfectos.

“Es una obra gastada y frágil y no puede ser transportada”, fue el primer diagnóstico de Antoine Verney, comisario jefe del Museo de Bayeux. Varias pruebas realizadas en los últimos años y un presupuesto extra para la restauración a su vuelta hicieron cambiar de opinión a la dirección del museo, que está pasando por un lavado de cara de 38 millones de euros para exhibir la pieza histórica en 2027.

El propio Verney elogia ahora “la relación de proximidad” de sus expertos con el Museo Británico, que ha permitido “compartir recursos para entender mejor el contexto en que fue creado el tapiz, así como darle una mayor visibilidad y la máxima relevancia histórica por nuestra relación con el Reino Unido”.

“Un préstamo así no podría ocurrir con ningún otro país ni con ninguna otra institución”, destaca Verney, que recuerda cómo el tapiz ha salido tan sólo en tres ocasiones de Bayeux: en 1803, cuando Napoleón temía una invasión inglesa y ordenó su traslado a París; durante la Segunda Guerra Mundial, en 1939, cuando fue transportado a un sótano del Hôtel du Doyen y después al depósito de los museos nacionales de Sourches; y, finalmente, cuando las autoridades alemanas lo requisaron durante la ocupación y lo enviaron al Louvre.

Didier Rykner, director de La Tribune de l’Art y crítico implacable del Museo del Louvre tras el robo de las joyas de Napoleón y la emperatriz Eugenia, se ha destacado también como uno de los detractores más furibundos contra el préstamo del tapiz de Bayeux.

“El presidente Macron ha tomado otra vez una decisión catastrófica sobre nuestro legado histórico, contra el criterio mayoritario de los conservadores y los restauradores de la obra”, escribió Rykner, que ha reactivado su particular campaña conforme se acerca la fecha del viaje histórico de la joya de Bayeux al otro lado del Canal de la Mancha.