Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 15 de enero del 2026.
La renuncia de Valentín Herrera Alarcón a la Secretaría de Salud no es un movimiento burocrático más; es el síntoma de una metástasis administrativa en el gobierno de Rocío Nahle.
El cardiólogo de prestigio, forjado en la disciplina del ISSSTE, no fue despedido: él tiró la toalla, y cómo no hacerlo, cuando se llega con la intención de curar un sistema y se encuentra con que el paciente, o sea el sector salud, no tiene ni para el cuadro básico de medicamentos, mucho menos para cubrir los bonos devengados de sus trabajadores.

La salida de Herrera desnuda una realidad lacerante: la política de “brazos abiertos” de Rocío Nahle de traer a funcionarios foráneos está colapsando su plan de gobierno, y es que bajo el argumento tácito de una supuesta superioridad técnica, la gobernadora ha llenado las áreas más importantes del gabinete con perfiles que requieren de dispensas de ley del Congreso local para poder despachar.
Pareciera como si en la vasta geografía veracruzana, cuna de académicos y especialistas, no hubiera talento capaz.
El problema no es solo el origen geográfico de dichos funcionarios, sino la ineficacia probada, los resultados de este “gabinete de fuera” son desastrosos, en Finanzas, su titular, Miguel Reyes, se “atora” hasta con los pagos elementales de los trabajadores de salud, provocando paros y manifestaciones que afectan al ciudadano más pobre.

En la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, (SIOP), donde su titular es Leonardo Cornejo, un personaje muy ligado a la gobernadora Rocío Nahle, encargado de la construcción de la Refinería de Dos Bocas, un hombre que no conoce nuestras carreteras, y a pesar de que éstas están convertidas en caminos de terracería, nunca les ha dado atención, nunca ha estado atento a sus responsabilidades.

Por ello, el subsecretario de obras, Marco Antonio Beltrán Virgen, quien ya “renunció”, se dio el lujo de un subejercicio superior a los 3 mil millones de pesos, dinero que no se utilizó por incapacidad o dolo, y se queda guardado, mientras los baches devoran el patrimonio de los jarochos.
Ahí está el otro caso, el de la titular de Protección Civil Guadalupe Osorno, una funcionaria que repite en el cargo, que reaccionó tarde y mal ante las intensas lluvias en la zona norte, ocasionado dicha negligencia, la muerte de más de 34 personas, dejando a comunidades enteras a su suerte bajo el agua, y sin ayuda, porque 20 o 30 mil pesos no sirven de nada cuando se ha perdido todo el patrimonio.

Ahora, ha trascendido fuerte el rumor de que el relevo en Salud será una doctora originaria del vecino estado de Tabasco, francamente, de ser cierto, esto es un insulto, ya que mantener esta línea de nombramientos foráneos no es solo un error político, también es un mensaje de desprecio hacia los profesionales veracruzanos.
Es decirle a la Facultad de Medicina de la UV, y a los colegios de especialistas, que su preparación no vale ante el amiguismo del grupo que hoy está en el Poder.
Desgraciadamente todo esto ocurre bajo la mirada cómplice de un Congreso de mayoría morenista, que ha renunciado a su facultad de contrapeso, diputados qué no cuestionan, que no fiscalizan, que solo obedecen y levantan el dedo, cosa que por cierto ayer, siendo oposición criticaron de los gobiernos prianistas, los diputados levantan la mano para aprobar dispensas de ley y presupuestos que terminan en subejercicios, mientras el estado se cae a pedazos.

Veracruz no necesita “iluminados” que no conocen sus carreteras ni sus carencias, el estado requiere de gente que le duela la tierra, que conozca la diferencia entre el norte y el sur, y que no necesite un permiso especial para servir a su gente.
La salida de Valentín Herrera es la prueba de que el prestigio personal no puede sostener un sistema quebrado por la soberbia y la inexperiencia de quienes se sienten ajenos y sin sentimientos a la entidad que gobiernan. Al tiempo.
