El puerto de Coatzacoalcos ha sido uno de los puntos neurálgicos del comercio energético entre México y el Caribe, especialmente en el envío de crudo y derivados hacia Cuba. Desde 2023, Petróleos Mexicanos (Pemex) y su filial Gasolinas Bienestar han utilizado esta terminal portuaria en el sur de Veracruz para despachar los envíos de petróleo, consolidando al puerto como un eslabón estratégico en la logística del crudo mexicano.
La geografía del Golfo de México, sumada a la infraestructura petrolera instalada en Coatzacoalcos, ha permitido que este enclave sea vital para sostener rutas comerciales marítimas de hidrocarburos hacia el Este.
La relación energética entre México y Cuba, en particular, ha sido relevante en los últimos años. Con la reducción de suministros venezolanos a la isla caribeña, México emergió como uno de sus principales proveedores de crudo, apoyando la demanda energética de Cuba con importantes volúmenes de petróleo.
Los cambios en el envío de petróleo
Durante 2025, Pemex despachó barcos con promedios mensuales equivalentes a cerca de 20 mil barriles diarios de petróleo crudo hacia Cuba, según informes recopilados por Bloomberg y registros de seguimiento marítimo, consolidando al país como un actor clave en el suministro energético del régimen cubano.
Sin embargo, recienetemente este patrón comenzó a cambiar. Un buque que originalmente había salido de México con destino a Cuba fue redireccionado hacia Europa, marcando un giro inédito en la logística petrolera que partía del puerto de Coatzacoalcos.
La decisión se da en un contexto de revisión de los envíos y de presiones externas sobre la política energética de México.
De Cuba a Europa: la nueva ruta del buque Swift Galaxy
El buque petrolero Swift Galaxy, con capacidad para transportar más de 700 mil barriles de crudo mexicano, salió de la terminal del puerto mexicano de Pajaritos (en el sistema de Coatzacoalcos) el pasado 10 de diciembre de 2025 con la intención de llevar petróleo a Cuba.
No obstante, tras abrirse paso por el Caribe y cruzar el océano Atlántico —pasando cerca de Jamaica, Colombia y Gibraltar— su destino fue modificado hacia Skagen, Dinamarca, donde se espera que arribe alrededor del 4 de febrero de 2026.
La ruta del Swift Galaxy ha llamado la atención porque su capacidad es inusualmente alta comparada con los buques que históricamente se emplean en los envíos de Pemex a Cuba, lo que sugiere un cambio en la estrategia logística o comercial de la petrolera estatal.
Este redireccionamiento ocurre en un momento en el que México ha suspendido o pospuesto envíos planeados a Cuba para este año, incluidos cargamentos programados para enero, generando especulaciones sobre el futuro de la relación energética entre ambos países.
Datos recientes sobre los envíos de México a Cuba
Uno de los envíos más recientes que sí llegó a Cuba fue realizado por el buque Ocean Mariner, que en enero de 2026 entregó alrededor de 86 mil barriles de crudo a la bahía de La Habana —volumen que representa una fracción del consumo diario energético de la isla, pero que simboliza el compromiso energético que México había mantenido con Cuba hasta el cambio reciente de rutas.
Los datos oficiales reportados ante autoridades internacionales sugieren que entre julio de 2023 y septiembre de 2025 México exportó cerca de 17.3 millones de barriles de petróleo y derivados hacia Cuba, con un valor estimado de casi 27 mil millones de pesos, consolidando la importancia de esa relación comercial en años recientes.
Declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum
En la conferencia matutina del 27 de enero de 2026, la mandataria enfatizó que México mantiene una postura de solidaridad histórica, pero que las decisiones de cuándo y cómo enviar petróleo “se toman en el momento oportuno y necesario”.
Sheinbaum también ha destacado que los envíos de petróleo a Cuba no son obligatorios, sino que se basan en acuerdos contractuales entre Pemex y entidades cubanas, y que el gobierno mexicano no ha descartado la posibilidad de retomar apoyos humanitarios si las circunstancias lo requieren.
El cambio de ruta del Swift Galaxy, así como la suspensión de algunos cargamentos previstos para 2026, apuntan a una nueva etapa en la política petrolera mexicana en relación con Cuba y otras regiones, en la que convergen factores comerciales, diplomáticos y estratégicos que podrían redefinir la manera en que Pemex y el gobierno federal gestionan sus exportaciones energéticas en un entorno internacional cada vez más complejo.


