Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 23 de marzo del 2026.
La madrugada de este lunes, las oficinas de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) no amanecieron con el sonido de la maquinaria o el trazo de nuevos proyectos, sino con las consignas de trabajadores pertenecientes al Sindicato de Empleados del Poder Ejecutivo que, cansados de ser ignorados, decidieron tomar las instalaciones.

La demanda es tan básica como constitucional; el reconocimiento de sus derechos humanos y laborales, así como su incorporación inmediata al Instituto de Pensiones del Estado (IPE) y el cumplimiento de laudos que llevan años en el limbo jurídico y que les han sido favorables.
Sin embargo, el fondo de este conflicto no es solo presupuestal; es de gestión y, sobre todo, de sensibilidad política, algo de lo que carece este gobierno qué se dice muy humanista, siendo esto precisamente de lo que carecen.
Resulta incomprensible que en un gobierno que se abandera con la justicia social, un funcionario de “confianza” como Leonardo Cornejo, secretario de Obras públicas del estado, prefiera el silencio y la evasión antes que el diálogo, la toma de las instalaciones es la consecuencia directa de una puerta cerrada.

El titular de esta dependencia, pieza clave en el esquema de la gobernadora Rocío Nahle, se niega a escuchar a su propia base trabajadora, al hacerlo, no solo está fallando en su labor administrativa, le está heredando un problema político innecesario a su jefa política, Rocío Nahle.
La gobernadora enfrenta ya una agenda saturada de desafíos estructurales, lo que menos necesita es que sus secretarios, en lugar de actuar como pararrayos o solucionadores, se conviertan en generadores de crisis por pura desatención, como ha sido característico en este funcionario que, por cierto, dejo de ejercer miles de millones de pesos del presupuesto destinados a carreteras, subejercicio pues.

Existe un factor que no debe pasarse por alto y que hoy resuena en los pasillos de la SIOP; el compromiso con la tierra que se sirve, la crítica hacia los funcionarios foráneos en el gabinete no es un asunto de simple regionalismo, sino de arraigo y conocimiento del entorno.
Cuando un titular, como es el caso del ingeniero Leonardo Cornejo, no tiene raíces en Veracruz, se corre el riesgo de que la función pública se convierta en un ejercicio técnico y distante, carente de empatía hacia las problemáticas locales, el desconocimiento de la idiosincrasia del trabajador veracruzano y de la urgencia de sus derechos básicos terminó por fracturar la relación entre el gobierno y la ciudadanía.

La exigencia de los trabajadores no es un capricho, el derecho a que se les reconozca como trabajadores de base está en los laudos del Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje, y son obligaciones legales que no pueden quedar sujetas a la voluntad o al humor de un funcionario, lo mismo sucede con la seguridad social, es importante mencionar al IPE como la columna vertebral del retiro de los servidores públicos, negarlo es vulnerar el futuro de los trabajadores.

Si la administración de la gobernadora Rocío Nahle busca consolidar su proyecto, requiere de colaboradores que sumen, no que resten, mientras los titulares de las secretarías sigan operando desde la soberbia o el aislamiento, los conflictos laborales seguirán escalando.
Es momento de que en la SIOP, así como en otras dependencias, se entienda que la infraestructura más importante de un gobierno no es la de concreto, ni la de las computadoras, sino la humana.


