Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 26 de marzo del 2026.

​La política en Veracruz no admite vacíos, y mucho menos errores de cálculo, en el tablero del ajedrez político que se juega desde el Palacio de Gobierno, la figura de Juan Javier Gómez Cazarin ha comenzado a proyectar una sombra persistente sobre el Recinto Legislativo, el análisis no es producto de la nostalgia ni de mentes extraviadas, la política es fría, sin sabor.

Hay una necesidad pragmática; la gobernadora Rocío Nahle enfrenta un sexenio que es, sin duda, un campo de batalla constante.

​La gestión de Esteban Bautista Hernández al frente de la Junta de Coordinación Política, parece haber entrado en una fase de rendimientos decrecientes, mientras que un líder legislativo debería ser una parte del pararrayos de la gobernadora, el ex alcalde se ha convertido, para muchos observadores, en un generador de problemas.

Su falta de oficio político lo ha llevado a cometer errores y desatinos, al grado qué, cada que amanece busca con quien pelearse, actúa más con las vísceras qué con la cabeza.

Los números no mienten, el debilitamiento de su liderazgo en la zona serrana y la derrota en su propio bastión, Tatahuicapan, merman su autoridad moral frente a sus pares y frente a quienes un día confiaron en él, operar políticamente requiere de la sensibilidad del corte fino de un bisturí, no de una rudimentaria hacha, es simple, quien no entiende de diálogo, acuerdos y negociaciones, no sabe de política.

El estilo de confrontación interna y externa del presidente de la Jucopo, señalando de corruptelas y malos manejos a quien se le ponga enfrente, incluyendo a los compañeros de su partido MORENA, solo fragmenta la unidad para consolidar el proyecto de la 4T en Veracruz.

​Por ello, el posible regreso de Gómez Cazarín no se plantea como una concesión, sino como una Operación de Rescate, a diferencia de quienes buscan el refugio de una curul plurinominal, la apuesta de Cazarín por el distrito de San Andrés Tuxtla busca legitimar su “músculo” político a través del voto directo.

Juan Javier Gómez Cazarin ya demostró que sabe lidiar con las tempestades de un Congreso plural y complejo, su capacidad para alinear intereses es lo que hoy parece faltarle a la actual legislatura, su rol como Delegado Federal de los Programas Sociales, le ha permitido construir una red estatal que va más allá de un distrito, si logra capitalizar esa estructura para apoyar y beneficiar a Rocío Nahle, su nombre se inscribirá de forma natural en la “madre de todas las batallas” rumbo a la sucesión del 2030.

Por lo pronto, ​Veracruz se encamina a la renovación en la elección intermedia del 2027 en la cámara de diputados federales y en la cámara local, y desde luego, el control del presupuesto estatal en juego, la gobernadora necesita a un estratega que entienda que el congreso es un cuarto de guerra que jugará un papel importante en la lucha electoral que se avecina, porque de esto también depende el futuro político de la jefa del ejecutivo.

​Si la gobernadora Rocío Nahle busca blindar su administración de las “ráfagas” de la oposición y de los fuegos amigos, la experiencia de Juan Javier Gómez Cazarín resulta no sólo lógica, sino necesaria, al final del día, en política, los resultados matan los discursos; y mientras uno entrega cuentas alegres con sabor a derrota, aderezado con confrontaciones y chismes, el otro se prepara para demostrar que su capital político sigue intacto y a la disposición de la “Jefa Política”. Al tiempo.