Francia desplegará hasta 50 policías antidisturbios en sus costas para dispersar y disuadir con porras, escudos y gases lacrimógenos a los inmigrantes que intenten hacer la travesía del Canal de la Mancha. La polémica medida, incluida en el nuevo acuerdo migratorio anunciado esta semana, ha provocado duras críticas por partes de las ONG, que hace meses cuestionaron tácticas agresivas como los pinchazos de la lanchas a varios de la orilla, por considerar que pone en riesgo las vidas de los inmigrantes.
El nuevo acuerdo, sellado el jueves en Dunkerque por el ministro de Interior francés, Laurent Núñez, y la secretaria de Interior británica, Shabana Mahmood, prevé la financiación por parte de Londres de 766 millones de euros para contener la llegada de inmigrantes irregulares desde las costas francesas, que el año paso llegaron a 41.472 (la segunda cifra más alta desde el 2018) y se cobraron 29 vidas en el mar.
En el 2026 se han registrado hasta el momento más de 6.000 travesías, con una caída de un 36% con respecto al año pasado, atribuida por las autoridades británicas al endurecimiento de las medidas y a la política de “uno entra, uno sale” que permite devolver a Francia a un cantidad limitada de inmigrantes (a cambio de la regularización de la situación en suelo británico de un número equivalente).
“Nuestro trabajo con Francia nos ha permitido evitar miles de travesías y este Gobierno ha deportado o devuelto a 60.000 personas que no tenían el derecho a estar aquí”, declaró el premier británico Keir Starmer. “Este acuerdo histórico significa que vamos a ir más allá: reforzando la Inteligencia y la vigilancia y poniendo botas sobre el terreno para proteger nuestras fronteras”.
“Con las medidas policiales en el Canal de la Mancha, el Gobierno está tratando el síntoma, pero no la causa”, advirtió Imran Hussain, portavoz de la ONG Refugee Council. “Más policía no servirán para evitar que la gente desesperada emprenda el arriesgado camino de los botes. Muchos de los que lo intentan tienen familia en el Reino Unido, hablan inglés y tienen lazos culturales con nuestro país, por lo que debería permitírseles el acceso por rutas legales”.
“Las botas y las porras van a ser usadas indiscriminadamente contra hombres, mujeres y niños en las playas de Francia”, advirtió por su parte Sile Reynolds, de la ONG Freedom for Torture, en declaraciones a The Guardian. “Mucha gente que viene huyendo de la violencia y la persecución va a tener que vérselas con la policía antidisturbios francesa, que ha sido criticada ante la ONU por el uso excesivo de la fuerza”.
El nuevo acuerdo migratorio prevé el aumento de más de 40% de la fuerza destinada a evitar las travesías hasta llegar a 1.400 funcionarios. Entre ellos, una unidad de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), especializada en el orden público y el control de masas. Las autoridades francesas y británicas han justificado su despliegue ante la presencia de “grupos hostiles” en las playas y las “tácticas violentas” empleadas por los contrabandistas.
Una tercera parte del dinero comprometido por el Gobierno británico se empleará precisamente “para intentar nuevos métodos”, con el apoyo de dos nuevos helicópteros, drones y un sistemas de cámaras y vigilancia en las costas. El acuerdo busca también reforzar las acciones legales contra el tráfico humano, como el juicio recién celebrado en el Reino Unido en el que un ciudadano de origen sudanés fue acusado de la reciente muerte de cuatro inmigrantes que intentaron cruzar el Canal de la Mancha.
“El nuevo acuerdo servirá para evitar que los inmigrantes ilegales se aventuren a hacer este peligroso y para meter entre rejas a los contrabandistas”, advirtió Shabana Mahmood, hija de inmigrantes paquistaníes. Junto a su homólogo francés, Laurent Núñez (descendiente de una familia de pies negros argelinos de origen español), Mahmood visitará en Dunkerque las obras de un nuevo “centro de detención administrativa” donde ingresarán los inmigrantes pendientes de extradición.
La alcaldesa de Calais, Natacha Bouchart, ha protestado por su parte por la marginación de su ciudad en el nuevo acuerdo migratorio: “Denuncio enérgicamente la decisión de ignorar a Calais, que sigue siendo el centro neurálgico del problema migratorio. Desde que asumió su cargo en septiembre, Laurent Núñez no ha estado nunca aquí a pesar de mis peticiones ni me ha recibido en París para reanudar las conversaciones con su predecesor”.

