Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 7 de mayo del 2026.
Supuestamente, el voto es la herramienta ciudadana para premiar el buen desempeño o castigar la mediocridad política, sin embargo, en la política del sur de Veracruz, parece que la única “habilidad” necesaria para mantenerse en el presupuesto es la capacidad de calentar una silla con “elegancia”.
Si las encuestas fueran un espejo de la realidad y no un trámite interno de partido, nombres como Ingrid Calderón, Miguel Pintos Guillen, Magaly Armenta, Jessica Ramírez, Esteban Bautista Hernández, estarían hoy buscando empleo en otro lugar, y no estar planeando su siguiente asalto a las urnas para llegar una vez más al congreso.
Lo de la diputada por el distrito rural de Coatzacoalcos, Ingrid Calderón, roza en lo patético y en lo desvergonzado, su paso por la legislatura actual no es solo gris; es invisible, un figura política sin importancia, y lo de Miguel Pintos raya en el cinismo, ninguno de estos dos hicieron algo por la gente que aún viven los estragos del derrame del hidrocarburo, por citar solo un caso.


Del bueno para nada de Esteban Bautista Hernández, Presidente de la Jucopo, ni se diga, abandonó su distrito, Pajapan, Tatahuicapan, donde perdió hasta en su casilla, y Mecayapan, lo siguen esperando, por eso lo ve usted en la zona de Los Tuxtlas, donde tiene ahora su búnker.

La actual diputada rural ha optado por el inmovilismo absoluto en su gestión, su trabajo es estar sentada, levantar el dedo y cobrar.

Ni una iniciativa de peso, su única “productividad” es haber acomodado a algún pariente en la nómina legislativa, como si el Congreso fuera una agencia de empleos familiares y de amigos. ¿Con qué cara pretende saltar a la diputación federal, o repetir en la local si no hizo nada?
Hay legisladores que pasan a la historia y otros que simplemente “pasan de noche”, y para no desentonar, ahí está la diputada federal Magaly Armenta, esposa del derrotado candidato a la presidencia municipal de Chinameca, Jesús Céspedes, pertenece al segundo grupo: un cero a la izquierda en términos de impacto social.


No obstante, pretender repetir en el cargo es un insulto a la inteligencia del electorado, apostar por ella es confiar en que el “pueblo sabio” tiene amnesia, o peor aún, que se conformará con las migajas de una representación que solo existe en el papel y en el día de cobro.
Pero si de cinismo hablamos, Jessica Ramirez Cisneros se lleva las palmas.
Con un historial que incluye dos diputaciones locales y una federal, su “legado” en Minatitlán no se mide en leyes, sino en “glamour” y en cinismo, lo mejor que ha hecho la flamante diputada es la inauguración a través de las redes sociales de su gimnasio, una bofetada final a un distrito que nunca más la ha vuelto a ver, presumir un negocio propio como si fuera una reforma constitucional es el ejemplo perfecto de la política convertida en botín; llegan para servir al pueblo y terminan sirviéndose del presupuesto para acumular lujos que antes ni soñaban.

Ah, y por si algo faltara, la que no tiene llenadera es la impresentable Carmen Medel Palma, ex alcaldesa del municipio de Minatitlán, también ya se anotó para ir por una diputación, la que sea, eso es lo que menos importa, total, el pueblo bueno y sabio también es ciego, aunque su gestión haya sido un desastre y sea una de las cuales se le señala de mucha corrupción, ella quiere seguir succionando del presupuesto.

Son personajes que han entendido la representación popular como una beca de tres o seis años para enriquecerse, colocar a la familia y exhibir derroches que contrasta dolorosamente con las carencias de sus distritos. Al tiempo.


