La postura de la presidenta Claudia Sheinbaumayer en la conferencia mañanera fue bajar la presión y desmarcar la idea de que el secretario de Educación, Mario Delgado, actuó solo o por ocurrencia. Desde Palacio Nacional salieron a contener una polémica que ya había escalado en redes y medios.
Claudia Sheinbaum dijo que la propuesta de adelantar vacaciones “fue una decisión unánime” discutida con autoridades educativas estatales y que surgió también por peticiones de algunos maestros y padres de familia. La presidenta defendió que el problema del calor sí existe en varias regiones del país.
Sin embargo, también reconoció que había molestia social y que debían escuchar más voces antes de tomar una decisión definitiva. En la conferencia mañanera explicó que el objetivo ahora es mantener las seis semanas tradicionales de vacaciones y no ampliar el descanso como se había planteado originalmente.
La presidenta abrió además la puerta a que algunos estados puedan hacer ajustes particulares por altas temperaturas o por logística del Mundial 2026. Con eso el gobierno federal busca dejar margen a las entidades sin asumir completamente el costo político de una medida que generó fuerte rechazo social.
Hay que destacar que la frase políticamente más importante fue: “No fue una ocurrencia de Mario”. Con eso Claudia Sheinbaum intentó frenar la narrativa de que Mario Delgado improvisó o se adelantó sin autorización presidencial al anunciar cambios en el calendario escolar.
Al mismo tiempo la presidenta también marcó distancia. Dijo que el tema debía revisarse nuevamente en consenso y que lo importante era garantizar los días efectivos de clase. Ahí prácticamente mandó el mensaje de que Mario Delgado tuvo que corregir por la presión pública.
Políticamente, lo interesante es que Claudia Sheinbaum intentó equilibrar dos cosas al mismo tiempo. Primero, proteger a Mario Delgado para evitar exhibir fracturas internas dentro del gobierno. Segundo, corregir una medida que se volvió tóxica en redes y entre padres de familia.
Por eso ayer el discurso oficial cambió completamente. Pasó de “sí se adelantan vacaciones” a “se revisará con consenso y probablemente se mantenga el calendario normal”. La SEP corrigió sin admitirlo abiertamente y trató de vender la corrección como diálogo institucional.
Mario Delgado recibió respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero hay que decir que el secretario de Educación debería ser el pararrayos político de su jefa y no quien provoque la tormenta o el incendio como ocurrió esta vez. El problema no fue sólo la propuesta, sino la forma en que terminó explotando.
Políticamente esto no parece un respaldo pleno, sino un salvavidas presidencial para evitar que la crisis creciera más, pero los costos terminan acumulándose y tarde o temprano pasan factura a Mario Delgado. Por ahora el objetivo es bajar presión y tensión. Tiempo al tiempo. Así que muy atentos.
Memoria Política. “No me importa lo mucho que hablen mis ministros, siempre que hagan lo que yo les digo”: Margaret Thatcher.


