Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver, a 3 de junio del 2026.
La tribuna del Congreso del Estado de Veracruz se convirtió en el espejo de una realidad incómoda, de esas que la narrativa oficial intenta maquillar diariamente con discursos de pureza moral.
La sacudida que el diputado independiente Héctor Yunes Landa le propinó a la estructura de la mayoría legislativa no debe verse como un simple ataque retórico; fue una radiografía puntual del abuso del poder, el nepotismo y la voracidad que hoy carcome los pasillos del palacio legislativo, una realidad que destruye la falsa moralidad de la bancada morenista y sus aliados.

Ante los datos duros expuestos, la respuesta de la bancada mayoritaria fue la de siempre: el pataleo, el victimismo y la defensa sin argumentos de lo indefendible, defender lo que ocurre alrededor de la diputada minatitleca Victoria Gutiérrez Pérez, no requiere de debate político ante una profunda ausencia de vergüenza.
Lo denunciado públicamente por María Isabel Fernández Saldaña, ex asistente de la diputada Gutiérrez Pérez, rebasa el ámbito de una simple irregularidad administrativa para entrar en el terreno de la degradación humana, exigir un “moche” o “cobro de piso” de 5 mil pesos mensuales de un salario de 15 mil, ya es en sí una práctica deleznable; pero arrebatárselo a una persona de la tercera edad, vulnerando su dignidad laboral mediante humillaciones, es una bajeza que contradice el eslogan de justicia social.

El descaro de esta bajeza que pisotea los derechos humanos a la luz de los demás diputados qué se convirtieron en cómplices, tuvo un desenlace más grave aún; obligar-lo dijo la denunciante-a firmar una renuncia para despedir a una adulta mayor para heredar la plaza de asistente a su propia hija, Nayeli Moreno Gutiérrez, con un sueldo duplicado de 30 mil pesos mensuales.

No hay iniciativa alguna de beneficio social para su distrito que respalde la gestión de la legisladora minatitleca-quien parece haber llegado a la curul solo a calentar el asiento y a protagonizar momentos de desconexión total con la realidad, como aquella célebre ocurrencia de que en Marte ya se consume café veracruzano-, lo que sí hay es una preocupante voracidad económica a costa del esfuerzo ajeno.
Lo que pretendía ser un Punto de Acuerdo para dar pie a una iniciativa del diputado Héctor Yunes Landa, terminó envolviendo el caso de Victoria Gutiérrez, y no es un hecho aislado, es el síntoma de una práctica silenciosa en diversas áreas del Congreso, donde trabajadores sin protección política son obligados a entregar parte de su sustento para mantener el empleo.
Pero el problema no termina en los moches, la sacudida de Héctor Yunes pone el dedo en la llaga contra el nepotismo que supuestamente ya se había erradicado en los tiempos de la “transformación”, el cinismo con el que se reparten entre familiares las posiciones claves del Congreso es alarmante, y lastima a una sociedad cansada de esta clase de abusos.

Para muestra, los señalamientos al presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Esteban Bautista Hernández, quien ha convertido las direcciones estratégicas en un negocio familiar, por ejemplo, la dirección de Recursos Materiales, la ocupa su sobrina Patricia González Bautista, y la dirección de Recursos Humanos la ocupa su sobrino político, Francisco Ramirez.
Tan solo por citar a uno, pero la gran mayoría de los diputados tienen al “quelite”, o sea, al segundo frente, a la amiga, al amigo, sobrinos, primos, y los que usted quiera, en nómina, la promesa de que serían diferentes se fue al caño.

Resulta una ironía sangrienta que en la era donde se pregona bajo la visión política de la presidenta Claudia Sheimbaum, de que “es tiempo de mujeres”, los peores abusos laborales y económicos contra mujeres de la tercera edad provengan de sus mismas congéneres en el poder.
La solidaridad de género y el compromiso social se diluyen cuando aparece la ambición del dinero fácil.
Los que llegaron al Congreso prometiendo ser el antídoto contra los vicios del PRIAN, terminaron perfeccionando el sistema de privilegios, aviadurías y cacicazgos. Al tiempo.

