Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia
Coatzacoalcos Ver., a 12 de junio de 2026.
En política, los aires de grandeza de quien llega al Poder suele ser lo primero que se asoma en la descomposición gubernamental, es muy común ver cómo el poder marea a quienes, apenas ayer, caminaban las calles en busca del voto, ejemplos hay muchos, por eso, lo que hoy ocurre en Minatitlán merece observarse detenidamente, no desde el aplauso ni la descalificación fácil, sino con el rigor de los hechos, la política en este municipio ha dado un giro que rompe con el abandono que sufrió el municipio en las gestiones pasada.


A seis meses de haber asumido las riendas del municipio, Guillermo Reyes Espronceda ha demostrado que la experiencia en el servicio público, esa que forjó como regidor y en sus pasos por la administración estatal y federal, no fue en vano, al contrario, le otorga una madurez política que hoy escasea, tiene conciencia plena de que los cargos son transitorios y que el poder, si no se traduce en bienestar social, es solo una botella vacía.
El principal cambio de fondo es de método, mientras en la administración pasada la oficina de la presidencia era una fortaleza inalcanzable, el esquema actual de audiencias diarias para escuchar de frente al ciudadano, le devuelve a la política su esencia más elemental que es el servicio, y es que gobernar un municipio históricamente golpeado como Minatitlán exige, antes que nada, la capacidad de sostener la mirada a la gente y asumir sus reclamos.

Sin embargo, las buenas intenciones no bastan si no se reflejan en el presupuesto, tras recibir una ciudad sumida en el rezago, la inversión en educación, apoyo al sector ganadero, al empleo, obra pública, pavimentaciones, y el ordenamiento de servicios críticos como el alumbrado, limpia pública, así como el drenaje sanitario, comienzan a trazar una ruta de rescate urbano.


No se está ante obras de relumbrón, sino ante una atención social directa orientada a los sectores que por años fueron invisibles para el presupuesto municipal.
El verdadero desafío de Reyes Espronceda es mantener este ritmo de trabajo, resistir el desgaste natural del ejercicio del poder en una sociedad plural, sobre todo porque en un entorno democrático, la disidencia y la crítica son inevitables,-y necesarias-hasta ahora, el alcalde ha mostrado un perfil respetuoso ante la pluralidad de opiniones, una cualidad indispensable para mantener la gobernabilidad y la paz social.

En un México donde la sospecha de corrupción es la constante, caminar con una trayectoria limpia y sin el lastre de la arrogancia es ya una ventaja competitiva en la gestión pública, Minatitlán necesitaba un cambio de fondo, una forma distinta de atacar y resolver los problemas.
El tiempo será el juez implacable para el alcalde Guillermo Reyes Espronceda, pero estos primeros meses dejan claro que, cuando se gobierna con sencillez y los pies en la tierra, la política recupera su dignidad, y se callan bocas, el siguiente paso es evaluar el trabajo de cada uno de los funcionarios, hacer los ajustes y, quienes no cumplan tendrán que hacerse a un lado, aunque estén muy bien recomendados.


