Contraesquina Política.
Por:Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 26 de septiembre de 2026.

​En política, la arrogancia suele caminar de la mano con la ignorancia, y en muchas ocasiones es demasiado atrevida, el más claro ejemplo de esta desafortunada combinación lo encarna hoy Esteban Bautista Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Congreso del Estado.

Autoproclamado con bombo y platillo en los más lujosos y caros restaurantes y bares, como el “brazo derecho” del gobierno, echa chispas y patina en berrinches mediáticos exigiendo que quienes tengan observaciones en las cuentas públicas del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) vayan a parar a la cárcel nada más porque él lo dice.

​Al diputado habría que recordarle, o enseñarle, porque resulta evidente que lo desconoce, que en un Estado de derecho existe un debido proceso legal, la justicia no opera por decreto, ni por bravuconadas de tribuna o de ruedas de prensa donde despotrica contra quien se atreva a criticarlo, ni por los caprichos personales de un actor político convertido hoy en la burla del recinto legislativo.

​Si la ley se aplicara al ritmo de las ocurrencias de Esteban Bautista, cabría preguntarse por qué en su momento no se midió con la misma vara.

Hay que tener la memoria muy corta, o la cara muy dura para exigir resultados y prisión sumaria porque la fiscal Anticorrupción no tiene a nadie en la cárcel porque él así lo quiere, cuando sobre su propia trayectoria pesa el señalamiento del exalcalde de Tatahuicapan, Eusebio González Hernández, municipio que gobernó por 2 ocasiones, por no haber solventado en su momento alrededor de 5 millones de pesos al entregar la presidencia municipal.

¿Ahí no aplicaba el rigor fiscalizador y de resultados que hoy tanto exige?

​Pero el verdadero drama de Bautista no es sólo su desconocimiento del proceso legal, sino su total e innegable esterilidad legislativa.

Su paso por la Cámara de Diputados ha sido un desierto de ideas, hasta hoy ni una sola iniciativa propia ha presentado, abandonó a los ciudadanos de su distrito, y dio la espalda a los problemas prioritarios del estado.

​Un caso emblemático de esta negligencia y falta de resultados es la carretera Cerritos-Pajapan, una obra donde más de 20 millones de pesos terminaron prácticamente tirados a la basura.

La empresa constructora dejó un desastre peor que a como estaba, y el ostentoso seguimiento legal que tanto alardeó su asesor jurídico, un tal Noel Climaco, un sujeto que no arregla ni donde se acuesta, quedó en absolutamente nada, para las comunidades afectadas este silencio no refleja incapacidad; pareciera oler a complicidad con una constructora presuntamente ligada a círculos cercanos al ex gobernador, Cuitláhuac García Jiménez.

​Para colmo de sus males políticos, el panorama se le complica en su propio terreno, donde ha dado muestras una y otra vez de su incapacidad política.

La reciente designación en el Congreso local de Erik Domínguez, quien también se ha autodefinido como el “brazo técnico” del gobierno, al frente del ORFIS, significó un duro revés político propinado desde el grupo del propio ex mandatario estatal.

La propuesta impulsada por el presidente de la JUCOPO, y que era una dama que ocupa un importante cargo, fue ignorada, dejándolo políticamente desarmado y visiblemente fracturado frente a las decisiones de peso.

​Exigir cuentas claras requiere autoridad moral, trabajo probado y apego a la legalidad, quién no ha entregado resultados a su propia tierra, quien ha arrastrado sombras en su fiscalización y quien ha sido incapaz de articular una agenda legislativa seria, difícilmente puede erigirse en el juez moral de Veracruz.

Antes de lanzar amenazas al aire, el autollamado “brazo derecho” debería empezar por rendir cuentas de sus propias omisiones. Al tiempo.