Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 26 de septiembre de 2026.
Ahora que ya estamos en pleno proceso electoral, el panorama político en el sur de Veracruz comienza a registrar una serie de acomodos de cara al proceso donde se renovarán las diputaciones locales y la cámara de diputados federales.

En este escenario, el distrito de Minatitlán se proyecta como una plaza estratégica donde la oposición, y en particular Movimiento Ciudadano, encuentra una rendija coyuntural provocada por la erosión de la marca oficialista local, provocada por gente que actualmente ocupa un cargo en el congreso que no ha sabido dar resultados.

La política en Minatitlán atraviesa por un periodo de confrontación interna dentro de la estructura de morena, las aspiraciones de perfiles tan desgastados como el de la diputada federal, Jessica Ramírez Cisneros, quien busca repetir en el cargo, o “regresar” a la curul local donde ya fue dos veces diputada sin haber hecho absolutamente nada en beneficio de los ciudadanos, y la aparición oportunista de la desacreditada ex alcaldesa, Carmen Medel Palma, queriendo ser legisladora federal una vez más, representa un dilema operativo para Morena, y es que de las dos no se hace una.
Sin duda hay un desgaste acumulado qué arrastra también a la actual legisladora local, Naomi Santos, el ejercicio de poder de ambas ha sido de cero resultados, y esto ha comenzado a pasar factura en la percepción ciudadana.
El intento de reelección o salto entre cargos de estas dos cuestionadas figuras, reduce el margen de maniobra de la narrativa de “transformación” en el distrito local y federal, los votantes desencantados buscan alternativas qué realmente representen sus intereses, y no solamente sirvan para la foto del café o del gimnasio.
Aquí viene lo importante para la oposición, en este caso para Movimiento Ciudadano, ante este escenario, la dirigencia que encabeza el líder “moral”, Dante Delgado Rannauro a nivel nacional y Luis Carbonell en el ámbito estatal, enfrenta el reto de validar si la franquicia “naranja” en el sur del estado cuenta con el músculo real para competir, o si se quedará en el intento como un simple testigo.

El trabajo desplegado por Carlos Cruz Orozco no pasa desapercibido, desde su llegada como delegado distrital, MC en Minatitlán se ha fortalecido, de eso no hay duda, un trabajo político nada sencillo si se parte del hecho de que este partido no tenía nada, la construcción de la estructura territorial qué hoy tienen camina de la mano del líder distrital, y esto permitió que en el pasado proceso electoral se ganara una gran cantidad de alcaldías y regidurías en el sur veracruzano.
El único contrapeso que podría ser viable es Movimiento Ciudadano, la consolidación como partido depende de que candidatos seleccionen para disputar con posibilidades reales el proceso electoral local y federal, la definición de sus candidaturas no podrá responder a compromisos de gabinete o improvisaciones de último minuto porque será un retroceso en todo lo que han logrado.
La evaluación del perfil de Cruz Orozco por parte de la cúpula naranja medirá la capacidad de Movimiento Ciudadano para transitar de un discurso triunfalista a un proyecto de competencia efectiva en el sur de Veracruz, en una contienda donde el descontento social será el activo más disputado, siempre y cuando la oposición sepa aprovecharlo y canalizarlo en un verdadero proyecto que convenza a los ciudadanos. Al tiempo.


