Contraesquina Política.
Por: Fernando Martinez Plascencia.
Coatzacoalcos Ver., a 21 de octubre del 2026.

​El agua imparable llega al cuello ante las inclemencias del mal tiempo, pero a los políticos veracruzanos solo les salpican las gotas del mejor whisky con el que brindan en la Ciudad de México.

Mientras en el sur de Veracruz se hunden lentamente entre el lodo y la desesperación, miles de familias perdiendo no solo el techo que los resguarda, sino sus animales, sus enseres domésticos, y su patrimonio, la clase política de la región vive en un país de fantasía, a resguardo de la tempestad y con la barriga llena.

​Ahí están, impasibles, las flamantes figuras de los diputados, Urbano Bautista y Marcelo Ruiz Sánchez, acomodados en la comodidad climatizada del recinto parlamentario, junto a personajes que pretenden seguir mamando del presupuesto, como el diputado federal, Fidel Herrera, en sus pretensiones gubernamentales, o Miguel Ángel Vázquez Bonilla, quien busca dar el salto a la diputación federal.

Para ellos, la tragedia del pueblo veracruzano no es más que un paisaje lejano que se contempla desde las mesas de los restaurantes más exclusivos de la capital del país.

Con qué cara vendrán mañana a pedir el voto de quien hoy ni siquiera tiene un fogón seco para cocer un puño de frijoles?

​Ese es el verdadero rostro de la hipocresía política, parásitos del poder que se alimentan del esfuerzo popular pero le dan la espalda al dolor de los más vulnerables, a los más pobres.

Mientras en las comunidades del sur no hay qué comer ni dónde dormir, ellos traman sus siguientes movimientos políticos en el tablero electoral, repartiéndose candidaturas y gozando de las mieles de un sistema que los premia por no hacer nada.

​El contraste es brutal e indignante, el abandono no es un accidente, es una postura consciente, quienes hoy comen los mejores cortes de carne a costa del erario, son los mismos que mañana, con una sonrisa falsa y zapatos limpios, vendrán a pedir la confianza de los que hoy están en desgracia.

La ciudadanía debe razonar bien si estos ambiciosos vulgares, sin valores y sin principios, les seguirán permitiendo con su voto, que continúen encaramados en el poder, políticos sin escrúpulos que han demostrado que la necesidad del pueblo solo les sirve como trampolín electoral. Al tiempo.